La ministra más joven en el Gabinete de López Obrador será la interlocutora del Gobierno con los sindicatos y confederaciones patronales copadas por hombres.

 

 

 

 

Luisa María Alcalde (Ciudad de México, 1987) es la ministra más joven del nuevo gabinete mexicano. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha elegido a una abogada de 31 años para hacerse cargo de la política laboral de su Administración. Es un perfil poco común. Una mujer joven será la interlocutora del Gobierno con los sindicatos y con las 12 principales cámaras, confederaciones patronales y asociaciones, todas encabezadas por hombres.

Este viernes, Alcalde lanzó la principal apuesta del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Se trata de un programa de becarios que conectará a más de dos millones de jóvenes que no estudian ni trabajan con cientos de empresas en todo el país para que sean capacitados.

El Gobierno les pagará, durante un año, cerca de 180 dólares mensuales sin importar si trabajan en una planta automotriz de Querétaro, el campo oaxaqueño o con un zapatero de Nuevo León. Hasta el momento, 250 empresas —entre ellas el poderoso Grupo Salinas, que ha prometido 12.000 espacios— se han apuntado a la iniciativa, que tuvo este viernes su pistoletazo de salida.

 

Pregunta. ¿Qué responsabilidad tiene ser la secretaria más joven en un gabinete con una edad promedio de 58 años?

Respuesta. Siento gran responsabilidad no solo por ser la más joven sino por las circunstancias. Hay una expectativa gigantesca de mucha gente que confía en un cambio en serio. Un modelo que permita mayor crecimiento, bienestar, que elimine la corrupción. Eso me genera la responsabilidad de tener una secretaría que vuelva a los orígenes: la protección de los derechos de los trabajadores, del salario, de los equilibrios en el sector productivo.

P. ¿Se había perdido esa esencia?

R. Sin duda. La tendencia era a controlar las organizaciones gremiales y el salario. La política laboral es que no hubiese política laboral.

P. Su perfil es atípico. Las cámaras patronales están encabezadas por hombres. ¿No se siente como un cordero en medio de los lobos?

R. Hemos tenido muy buen trato con los líderes obreros, las cámaras patronales y empresarios. Ha sido cordial y respetuoso. No he sentido ninguna actitud que demerite mi actuar. Me he sentido cómoda y respetada tanto por mi edad como por mi género. Se agradece la apertura a los perfiles diferentes.

P. Usted coordinará el programa Jóvenes construyendo el futuro, que manejará un presupuesto multimillonario. ¿Cuáles son sus objetivos?

R. El objetivo es atender a la totalidad de jóvenes que no estudian y no trabajan, que tienen entre 18 y 29 años y que quieren capacitarse. El cálculo es que hay 2,3 millones. Queremos incorporarlos a las actividades productivas.

P. ¿Cómo obtienen la cifra de los 2,3 millones de personas?

R. Es el cálculo que se realizó con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, además de encuestas de ocupación.

P. ¿En qué consiste el programa?

R. Es una beca de 3.600 pesos mensuales (177 dólares) que se darán a través de tarjetas de crédito. El pago se hará directamente desde la tesorería federal al joven sin intermediarios. Las empresas y negocios de todos los tamaños pueden participar. Incluso las personas que se dedican a oficios. También profesionistas con despachos de arquitectos y diseño… La idea es que el 70% de los jóvenes vaya al sector privado, 20% al público y 10% al sector social. Nos conviene que los privados sean los que más reciban a los jóvenes porque la intención es que una vez concluido el plan de capacitación, tras 12 meses, puedan quedarse en los centros de trabajo. Cualquier empresa designará tutores, que le darán seguimiento a la capacitación de los jóvenes.

P. ¿Son 3.600 pesos para todo el país o depende de las regiones?

R. Es igual. Todos reciben lo mismo con independencia del nivel educativo. Tenemos jóvenes con maestría que no tienen trabajo.

P. ¿El programa empata a los becarios con sus intereses?

R. Ese es el trabajo de la secretaría. Los tutores indican el mínimo nivel educativo que requieren. Estamos tratando de conseguir muy diversos: desde la industria aeroespacial a fábricas. La idea es que el programa permita incluir a jóvenes del campo o la ciudad.

P. ¿No le parece que el programa no ataca la precarización del trabajo?

R. No es la solución de todos los problemas y no pretende serlo. Es un programa de inclusión y de atención a una problemática específica: tenemos millones de jóvenes en todo el país que queriendo hacerlo, no tienen posibilidades de trabajar ni de estudiar. Garantiza el derecho a tener un futuro en este país.

P. El salario mínimo está en 88 pesos, unos cuatro dólares. López Obrador ha prometido duplicarlo en el sexenio. ¿Cuándo se verá un incremento?

R. Queremos dar un primer paso contundente en 2019. Que el salario mínimo pase de 88 a 102 pesos. Hemos venido analizando y hablando con sectores y empresarios, incluso con autoridades de Hacienda. Creemos que no va a generar ningún riesgo de inflación.

P. ¿Hay consenso con todos los sectores?

R. Sí, prácticamente. Veo muy buena actitud del sector empresarial y obrero de dar este mensaje de ir en una ruta de recuperación del salario mínimo.

P. Elba Esther Gordillo ha anunciado públicamente su intención de regresar al sindicato de maestros. ¿Qué opina de esto?

R. No le toca al Gobierno poner ni quitar líderes sindicales. Les toca a los trabajadores. A esta secretaría toca garantizar que sean los trabajadores los que decidan. Durante mucho tiempo no han sido ellos lo que han determinado quien los dirija. ¿A quién le toca determinar eso? A los maestros.

SOURCE: El Pais

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