La aplastante derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias del martes último en Estados Unidos deja “en la orfandad” y “golpea con mucha fuerza” a los presidentes latinoamericanos de ultraderecha que han llegado al poder con el apoyo del gobernante estadunidense, Donald Trump, consideran analistas consultados por el medio Proceso.

Tanto Abelardo de la Espriella en Colombia como Javier Milei en Argentina y Daniel Noboa en Ecuador quedan “muy debilitados” con la derrota de Trump porque habían construido un capital político resaltando sus “supuestas semejanzas” con el gobernante republicano, quien hoy es un mandatario en declive, afirmó la internacionalista María Zuluaga.

“Estos presidentes radicales de derecha lucraron políticamente con la fortaleza de Trump y han actuado con mucha impunidad al amparo de esa alianza, por lo que ahora es inevitable que la derrota republicana los golpeé con mucha fuerza y los deje en la orfandad”, dice la experta en asuntos latinoamericanos.

Zuluaga considera que el Ejecutivo conserva el monopolio de la política exterior de Estados Unidos, pero el nuevo Congreso de mayoría demócrata podrá fiscalizar, limitar y condicionar las ayudas que Trump quiera canalizar a sus aliados latinoamericanos en materia financiera, militar y de seguridad.

En Argentina, por ejemplo, el temor de que Trump vea reducido su margen de acción, para seguir ayudando a su amigo Milei a lidiar con la crisis financiera que afecta al país, provocó el martes una caída en los bonos y acciones argentinos y elevó en 1.2% el riego-país, que llegó a 841 puntos.

En analista económico Fernando Camusso observa que la derrota republicana debilita políticamente a Trump y crea dudas sobre la posibilidad de que vuelva a brindar a Argentina un respaldo como el del año pasado, cuando el Departamento del Tesoro estadunidense realizó una compra masiva de pesos argentinos para apuntalar esa moneda y extendió una línea de intercambio de divisas por 20 mil millones de dólares al gobierno de Milei.

El presidente chileno, José Antonio Kast, otro ultraderechista que llegó al poder respaldado por Trump, no tiene tanto de qué preocuparse porque su alianza con el gobernante republicano no le ha servido de mucho.

En julio último Washington aplicó un arancel de 12.5% a más de la tercera parte de productos chilenos exportados al mercado estadunidense. Eso, pese a que existe un tratado bilateral de libre comercio.

Incluso la excandidata presidencial derechista Evelyn Matthei, quien apoyó a Kast en la segunda vuelta electoral de diciembre, calificó como “una buena noticia para Chile” la victoria demócrata en las elecciones del martes porque podría propiciar que se restablezca “el pleno respeto al Tratado de Libre Comercio” entre los dos países.

Efectos mariposa. Elecciones en EU con impacto en Latinoamérica. Foto: Kristopher Radder | AP

En la orfandad

La nueva mayoría demócrata en el Senado y en la Cámara de Representantes, que se asumirá el 3 de enero próximo, podrá vetar o confirmar nombramientos de funcionarios, jueces, fiscales y embajadores; juzgar al presidente y a sus colaboradores; controlar la agenda legislativa y encabezar comisiones clave, como la de Apropiaciones (que controla el gasto público), de Finanzas, de Relaciones Exteriores y de Fuerzas Armadas.

Estas facultades legislativas complican a Milei y también a los presidentes Abelardo de la Espriella (Colombia) y Daniel Noboa (Ecuador), quienes dependen de su relación con el gobernante republicano, particularmente de la cooperación en seguridad, para legitimarse a escala interna.

Igual que Trump, De la Espriella y Noboa han declarado “organizaciones narcoterroristas” a varios cárteles de las drogas y han endurecido sus políticas migratorias. El mandatario ecuatoriano ha llegado incluso a imponer, como el republicano, aranceles a otros países, lo que sus opositores consideran “ridículo” por el escaso comercio que tiene el país.

Noboa ha recibido varias críticas de organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional por las graves violaciones a los derechos humanos, incluidas varias ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la fuerza pública, que ha generado su política de mano dura contra la delincuencia.

Y De la Espriella también está en la mira de organismos humanitarios por el trato degradante que suele dar a delincuentes que “captura” en operativos en los que él participa con pistola al cinto. Además, suele aparecer en videos mientras camina entre bolsas de cadáveres de presuntos delincuentes abatidos por la policía y las Fuerzas Militares.

No es casualidad que Noboa y De la Espriella sean llamados por sus opositores “Trumpitos de caricatura”.

El profesor de la Universidad Javeriana de Colombia Manuel Camilo González dice que Estados Unidos no va a suspender la cooperación con los presidentes de ultraderecha de la región, “pero va a ser mucho más limitada” bajo la supervisión del Congreso bicameral de mayorías demócratas.

“Habrá mucha supervisión –afirma–, mucho escrutinio, y esto hará que los presidentes latinoamericanos de ultraderecha se ciñan a un estándar de derechos humanos y de respeto a ciertas formas democráticas. En esos momentos eso es muy difícil porque son gobernantes muy ceñidos a Trump y tienen una dependencia in extremis de su figura”.

El politólogo e internacionalista señala que estos mandatarios radicales deberían tomar nota del mensaje que mandan las elecciones legislativas del martes: que un presidente acostumbrado a la desmesura y la teatralidad –como Trump, de la Espriella y Milei– puede acabar destruyendo su propio partido.

Plantea que ahora habrá que ver qué tan efectivos resultan los vetos con los que ha amagado Trump para matizar la victoria legislativa de los demócratas.

Errores que pueden salir caros

El profesor de ciencia política de la Universidad del Norte de Texas en Dallas Orlando J. Pérez dice que la nueva mayoría demócrata en el Congreso recuperará los contrapesos que caracterizan al sistema político y a la democracia de Estados Unidos y que la administración Trump “había borrado”.

Ahora, el presidente “tendrá que dar muchas más explicaciones y presentar al Congreso documentos que ha mantenido ocultos”, asegura.

El experto en relaciones Estados Unidos-América Latina considera que la victoria demócrata producirá un declive del poder de Trump y esto afectará a sus aliados ultraderechistas latinoamericanos.

Dice que, en el caso de De la Espriella, cometió un “tremendo error” durante la campaña al respaldar públicamente la candidatura de la representante republicana María Elvira Salazar, quien buscaba su reelección por el distrito 27 de Florida, y eso tendrá consecuencias para Colombia porque el presidente violó el principio de no injerencia en comicios de otros países.

Aunque Salazar conserve su escaño –aún libra una reñida contienda voto a voto con el demócrata Eliott Rodríguez–, su poder como congresista disminuirá de manera notable. Ella es presidenta del subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, pero dejará de serlo a partir del próximo 3 de enero, cuando tomará posesión el nuevo Congreso.

“Eso va a ser un golpe duro para De la Espriella y para Milei y (la líder opositora venezolana) María Corina Machado, que también apoyaron a Salazar y que contaban con la protección de la congresista desde ese subcomité”, asegura Pérez.

El representante demócrata mexicoamericano Joaquín Castro, quien defiende posiciones progresistas en materia migratoria y de derechos humanos, es un serio candidato para asumir como presidente del subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara, el cual se encarga de vigilar la política estadunidense hacia América Latina.

El más viable candidato a encabezar la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes a partir de enero es el congresista demócrata Gregory Meeks, quien el mes pasado criticó a De la Espriella por intervenir en las elecciones estadunidenses al apoyar a Salazar, pero con quien luego el presidente colombiano habló por teléfono para reducir la tensión.

Más supervisión

La economista y socióloga Estefanía Ciro, una experta en política de drogas y geopolítica hemisférica, dice que la nueva mayoría demócrata en el Senado y la Cámara de Representantes va a empezar a poner controles, supervisiones y debates que antes no se habían podido llevar a cabo.

Por ejemplo, sobre la transición en Venezuela, sobre las relaciones de Trump con presidentes muy cuestionados, como Novoa y De la Espriella, y sobre las fumigaciones aéreas que el gobierno colombiano busca reanudar.

La doctora en sociología de la UNAM indica que, justo la semana pasada, un grupo de congresistas demócratas pidió al secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, que no respalde la reanudación de fumigaciones aéreas de cultivos de hoja de coca en Colombia por la baja efectividad de esa estrategia para reducir la producción de la planta y por sus efectos nocivos para la salud y el medioambiente.

El llamado de los demócratas se produce mientras el gobierno de De la Espriella busca desarrollar un proyecto piloto en Putumayo para fumigar inicialmente unas mil hectáreas con glufosinato de amonio, un pesticida más tóxico que el glifosato y cuyo uso fue prohibido en la Unión Europea en 2018.

Ciro afirma que, si bien los demócratas tienen líneas rojas en materia de combate al narcotráfico, históricamente han puesto el énfasis en los programas de desarrollo alternativo para los campesinos cocaleros, en el fortalecimiento de la inteligencia para combatir estructuras criminales y en el respeto a los derechos humanos.

Asegura que lo que viene para los gobernantes latinoamericanos de ultraderecha que han llegado al poder con el respaldo de Trump es “un golpe de realidad” que “frenará la soberbia que muchos de ellos han mostrado”.

Desde el Congreso estadunidense, agrega, vendrá una revaloración del multilateralismo, una defensa de organismos internacionales como la Corte Penal Internacional (CPI) y una fiscalización del papel del gobierno de Israel que encabeza Benjamín Netanyahu en el genocidio palestino en Gaza y en la guerra contra Irán.

Fuente: Proceso