Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México fue causado por una falla en un oleoducto cercano a la plataforma Abkatún Alfa, en la Sonda de Campeche, luego de una investigación ordenada por la presidenta Claudia Sheinbaum. El director de la empresa, Víctor Rodríguez Padilla, informó que el incidente fue ocultado por tres funcionarios de alto nivel, quienes ya fueron despedidos, en un contexto marcado por retrasos en la atención y contradicciones en los reportes internos.
Durante una conferencia, el titular de Pemex detalló que la fuga tuvo su origen en un oleoducto de 36 pulgadas ubicado en las inmediaciones de la plataforma Abkatún Alfa, en la Sonda de Campeche. La empresa reconoció el derrame semanas después de haberlo negado, tras la indagatoria iniciada por el gobierno federal.

Rodríguez Padilla señaló que “hubo resistencia” e incluso intentos de tergiversar la gravedad del incidente por parte de al menos tres directivos, quienes omitieron reportar la fuga y sus alcances a los niveles superiores de la empresa productiva del Estado.
De acuerdo con la información oficial, desde el 6 de febrero se detectó la presencia de aceite en las cercanías de la plataforma Pol Alfa, lo que llevó a la instalación inmediata de barreras de contención, así como al inicio de labores de recuperación de aceite y aguas oleosas.
“Fueron necesarias 48 horas para localizar el origen exacto del debido al mal tiempo, al tirante de agua y la compleja red de ductos asentados en el lecho marino. El 8 de febrero buzos especializados localizaron la fuga en un oleoducto de 36 pulgadas. Fue hasta entonces que inició la la reparación, la cual concluyó el 18 de febrero”, dijo.
El director de Pemex explicó que se revisaron las bitácoras de al menos ocho embarcaciones que operaban en la zona, donde se detectaron irregularidades. Estos hallazgos ya fueron reportados a la Fiscalía General de la República, así como a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, para el deslinde de responsabilidades.

Asimismo, indicó que los tres funcionarios separados de sus cargos fueron quienes registraron la pérdida de integridad mecánica del ducto y realizaron la reparación sin informar a los altos mandos de la empresa.
“Tal fuga había sido negada sistemáticamente por las áreas operativas, especialmente en marzo, cuando comenzaron a llegar a ribazones de petróleo a las costas del Golfo de México. Hubo contradicción entre un simple lagrimeo y el gran despliegue de 11 barcos en total que se utilizaron para contener, recuperar y dispersar los hidrocarburos que escaparon del oleoducto”.
El funcionario también denunció que, pese a la fuga, no se interrumpió completamente el flujo de hidrocarburos, lo que contribuyó a prolongar la magnitud del derrame.
“El cierre de la válvula principal se realizó el 14 de febrero, ocho días después de que se detuvo la fuga. Existió ocultamiento de agua oleosa recuperada en las barreras de contención, de al menos 350 metros cúbicos”.
En ese sentido, confirmó la separación de los responsables mientras avanzan las investigaciones:
“Con base en estos hechos y mientras la Fiscalía General de la República y el Órgano Interno de Control realizan las investigaciones correspondiente, están siendo separados del cargo: el subdirector de Seguridad, el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos, así como el líder de Derrames y Residuos”.
Cadena de mentiras
Desde que comenzaron a aparecer restos de hidrocarburo en diversas playas de México el gobierno dio varias versiones de los hechos. El 12 de marzo la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, atribuyó el problema a un buque privado contratado durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. El 19 del mismo mes, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró categóricamente que el derrame no fue responsabilidad de Pemex.
El 24 de marzo la titular de Semarnat, Alicia Bárcena, aseguró que todo derivó de una “descarga de una zona de fondeo” y el 26 de marzo el secretario de Marina, Raymundo Morales, culpó a las chapopoteras naturales y a buques que supuestamente tiraron el hidrocarburo al mar.
Como parte de las acciones posteriores al incidente, Pemex y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) realizaron inspecciones y presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de la República.
Además, se estableció el Observatorio Permanente del Golfo de México, integrado por un grupo interinstitucional y la comunidad científica, con el objetivo de fortalecer el monitoreo, la prevención y la respuesta ante contingencias en la región.
En las labores de limpieza, se desplegó un operativo con tres mil 365 elementos, apoyados por 25 buques y embarcaciones, 48 vehículos, nueve aeronaves, drones aéreos y submarinos, así como cinco mil 100 metros de barreras de contención.
Las autoridades reportaron la atención de 48 playas, donde se logró recolectar aproximadamente 915 toneladas de residuos compuestos por hidrocarburo mezclado con arena, palizada y sargazo.
Fuente: Entorno




