En hospitales públicos del país, médicos y enfermeras han salido a protestar, a exigir equipo, capacitación, mascarillas, cubrebocas, protocolos e, incluso, algo tan elemental como la información que les permita atender la pandemia.

Algunos de esos trabajadores de la salud cuentan que tienen que llevar sus propios gorros o batas desechables. Dicen que protestan porque desde hace meses, mucho antes de la llegada de Covid-19 a México, en algunos hospitales el gel antibacterial, los guantes, y ciertos medicamentos habían desaparecido de los anaqueles.

Aunque las quejas por falta de material médico no comenzaron con la pandemia, se han agudizado a partir de ésta.

El director de prestaciones médicas del IMSS, Víctor Hugo Borja, dijo el 26 de marzo en la conferencia diaria sobre Covid-19 que ha habido 23 manifestaciones o protestas de personal médico en 12 estados del país. Sólo en la última semana, personal de tres hospitales en la Ciudad de México tomaron las calles para exigir insumos.

La tercera semana de marzo trabajadores del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias pararon para exigir material. Dos grupos más, en la Clínica 32 del Seguro Social y del Hospital Regional número 2, cerraron para reclamar el abasto en insumos para poder hacer su trabajo.

La queja no solo es de los médicos de hospitales de especialidad, los residentes— estudiantes de distintos grados de la carrera o especialidad— también se han inconformado.

MCCI buscó testimonios sobre lo que vive hoy, en la antesala de la llegada del pico de la pandemia, el personal de salud. Por obvias razones, se identifica al denunciante solo por nombre de pila.

El mismo cubrebocas durante 5 días

Hospital Belisario Domínguez del ISSSTE. Chiapas

Entre el personal de hospital Belisario Domínguez del ISSSTE, en Tuxtla Gutiérrez, circula la fotografía de una mujer en traje y gorra quirúrgicos, botas médicas desechables, guantes y una botella de cloro limpiando las paredes de acero del elevador. Se dice que ahí fue transportado un paciente sospechoso de Covid-19.

Dicen los médicos que no hay protocolos para desinfectar áreas del hospital donde estuvieron pacientes que podrían portar el virus. “No estamos seguros que la gente de limpieza haya sabido por qué mandaron desinfectar el elevador, pero nos parece que fue poco lo que se hizo”, cuenta Lourdes, doctora en servicio en el hospital chiapaneco.

Tampoco hay suficientes cubrebocas N45, que por el material del que están hechos son más efectivas para mantenerlos a salvo del virus, y los trabajadores aseguran que las autoridades administrativas quieren que usen el mismo durante 40 horas.

“Dicen que podemos usarlo tranquilamente una semana si tenemos jornadas de ocho horas. Es una locura porque vamos a terminar siendo portadores nosotros y pasarlo de paciente en paciente”, dice la doctora.

Narra que en el hospital hay un paciente aislado desde hace varios días al que hasta ahora no se le ha podido determinar si es portador del virus porque la prueba no se ha realizado. Tiene síntomas de infección y requiere de cierta atención médica, pero no se ha avanzado en el diagnóstico.

El neumólogo del hospital asegura que la infección es de origen bacteriano, pero como no se le ha hecho prueba de Covid-19 o de influenza, el temor está presente. Los médicos desconfían y reclaman que no hay ropa para poder hacer revisiones constantes al paciente sin exponerse.

Residentes: no nos dan ni información ni equipo

Hospital La Raza del IMSS. Ciudad de México

Rodrigo es residente de tercer año en el hospital La Raza del IMSS, en Ciudad de México, y tiene varios meses acudiendo a quirófano con ropa que él lleva a casa para lavar y desinfectar, los esterilizadores del instrumental no funcionan correctamente y aún no le informan si tendrán protocolos específicos para trasladar pacientes infectados de Covid-19.

Hace un año los residentes de los hospitales de la Ciudad de México hicieron un paro para exigir mejores condiciones. Tras la pandemia han estado en pláticas con la Secretaría de Salud capitalina. Lograron que se determinaran guardias más espaciadas, pero los acuerdos no se han formalizado, por lo que los hospitales aún no determinan si los jóvenes podrán espaciar sus tiempos de servicio.

Los residentes han preparado un pliego petitorio que no han hecho público en el que reclaman material para evitar los contagios, medicinas para atender a los pacientes, equipos suficientes en cada uno de los hospitales, capacitación debida para la atención de los contagiados y que existan protocolos para dar una mejor atención.

“Lo que queremos es tener condiciones seguras. Vemos lo que viene y no sentimos que vayamos a estar bien. Es complicado hacer lo que toca cuando no tienes claro qué va a venir después. También tenemos familia y no sabemos que va a pasar con ellos, cómo evitar contagiarlos”, dijo.

“No tenemos mucho en claro”

Clínica Los Venados del IMSS. Ciudad de México

En la Clínica de los Venados en la delegación Benito Juárez del IMSS, una residente dice que lo que sabe es por los mensajes en televisión de las autoridades de salud.

“Yo empecé a tomar medidas por mi cuenta, hasta ahora no hay protocolos establecidos por el hospital, dicen que tenemos que esperar a que se dicten políticas desde el gobierno federal”, dice.

Se pregunta si habrá medidas extraordinarias o si cambiarán los esquemas de enseñanza.

“No hay nada claro, nos dicen que va a haber equipo, que vamos a saber qué hacer. Pero no tenemos mucho en claro”, platica.

Un hospital, sin casos de Covid-19 pero operación “demasiado normal”

Xoco, de la Secretaría de Salud. Ciudad de México

En el Hospital General de Xoco, al sur de la Ciudad de México, el hospital que depende de la Secretaría de Salud del gobierno capitalino, la actividad hospitalaria es completamente normal.

Hasta el jueves,día en que se decretó la fase dos por la pandemia de Covid-19, no había ningún protocolo en el centro de salud sobre lo que se podía portar o no si eres médica o enfermera. Los médicos operaron como todos los díascon sus gafetes, ropa, collares, todo normal. Esa normalidad asusta al personal que pensó que habría menos pacientes que no requirieran atención de urgencia para así disminuir la posibilidad de contagio.

“Pensé que iba a encontrar esto desierto. Creí que iba estar sola en los pasillos. Pero no, esto está normal, los gafetes, la ropa de cama, collares, pulseras en médicos, todo estaba completamente normal”, platica Laura, una de las doctoras que trabaja desde hace más de 10 años en el hospital.

Ante la falta guía y protocolos la doctora dice que prefieren seguir recibiendo casos de trauma para no convertirse en una sede que reciba pacientes con Covid-19.

De manera informal, el hospital de Xoco envió un comunicado por redes sociales en el que asegura que la ayuda que proporcionará es dar atención a los pacientes de urgencias de otros hospitales relacionados con trauma y ginecología.

Ante olvido oficial, se informan por redes sociales

Hospital particular. Tijuana

En el norte del país, en una clínica particular en Tijuana, Baja California, Francisco, un médico general habla por teléfono unos minutos antes de entrar a su turno:

“Se siente extraño, estamos en la primera línea, pero no tenemos instrucciones precisas: a nosotros nadie del gobierno nos habla, vamos conociendo cosas en los grupos de médicos en los que estamos en redes sociales. Ahí conocemos qué funciona mejor, qué nos sirve para protegernos. Pero no es para sentirse seguro”.

Francisco dice que lo más que han logrado hacer es ubicar ciertas medidas de distanciamiento, pero en algún punto resultará casi imposible mantener distancia con los pacientes. “Pero no tenemos claro que más hacer, no es que vayamos a dejar de trabajar, pero a veces sí nos asustamos”.