Un esqueleto de mamutapareció en la Base Militar de Santa Lucía en las excavaciones para la Torre de Control del Aeropuerto Felipe Ángeles y otro más fue hallado en lo que serán las pistas.

Los arqueólogos prevén que aparezcan más, pues la obra se lleva cabo en los terrenos que, al igual que Texcoco, fueron un lago, el de Xaltocan, zona de desplazamiento de mamuts hace unos 15 mil años.

El Director de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Salvador Pulido Méndez, dice que ya había reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de mamuts enterrados en la Base Militar. Ahora, con las excavaciones para el nuevo aeropuerto, comenzaron a encontrarlos.

“La Torre de Control tiene una cimentación de hasta cuatro metros y justo en el perímetro es que se encontró uno de estos vestigios. Entonces se le solicitó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ‘aguántenos, ya no hagan más excavaciones‘. Entramos a hacer las excavaciones con técnicas, con métodos arqueológicos, que son mucho más delicados”, explicó Pulido Méndez.

“Apenas los estamos excavando, todavía no sabemos cuáles son las condiciones de preservación de estos esqueletos. Lo que podríamos observar en estos lugares es que corresponden por lo pronto a individuos únicamente, cada uno de los lugares en donde se encontraron es un individuo por sí mismo”.

La fauna del Pleistoceno es muy común en esa zona, afirma el especialista, pues ahí estaba elLago de Xaltocan que junto con el Xochimilco, Chalco, Zumpango y Texcoco fue uno de los cincos que existían en el Valle de México y estaban interconectados. El agua y la fauna habrán atraído a los mamuts.

De hecho, el 6 de noviembre, tres semanas después de iniciadas las obras para el nuevo aeropuerto, el INAH anunció el hallazgo de al menos 824 huesos de 14 mamuts en Tultepec, junto con las trampas con las que fueron cazados, un descubrimiento único a nivel internacional, a 10 kilómetros de la Base Militar.

Sin embargo, desde el 3 de mayo el INAH ya había dado el visto bueno para la construcción del aeropuerto.

Según las dos hojas del Estudio Arqueológico en el nuevo aeropuerto, el Instituto realizó una visita preliminar el 9 de abril y no observó vestigios monumentales. Entre mayo y junio se realizó una prospección arqueológica y el 23 de junio emitió un dictamen favorable para la obra.

El 3 de agosto, la Sedena y el INAH firmaron un convenio de colaboración para extraer, clasificar, resguardar y documentar los hallazgos.

Pulido Méndez dice que investigaciones arqueológicas se han realizado en Santa Lucía desde los años 50. Se han encontrado colmillos de tigre de dientes de sable, huesos de mamut y de peces.

Incluso, en las revisiones recientes hallaron también la base de una aldea que primero pensaron teotihuacana, pero que han llegado a la conclusión de que es más reciente y quizás sea azteca.

El arqueólogo justificó que los descubrimientos dentro de la Base Militar no cumplen con los requisitos para detener una obra. Que sean monumentales, que sean únicos, que sean de importancia dentro de un contexto de conocimiento arqueológico y las posibilidades de conservación.

“Si encontramos vestigios de mayores tendríamos que analizar cómo integrarlos a la terminal. Si hubiésemos localizado la aldea teotihuacana, quizás hubiéramos solicitado que se hubieran puesto cristales”, explica.

Pulido Méndez afirma que al inicio de la obra, calculada en 75 mil millones de pesos, comenzaron a trabajar ahí seis arqueólogos, pero por la premura del Presidente Andrés Manuel López Obrador para inaugurar el aeropuerto en 2022, se duplicó el número y hoy supervisan las obras hasta 15 especialistas.

“A raíz de la instrucción presidencial de que el aeropuerto tendría que entregarse el 21 de marzo de 2022, ante esta premura de tiempos, se compactaron los tiempos y entonces se requirió de siete arqueólogos más”, indica.

En fotografías que compartió el INAH, se observa al personal en las excavaciones de Santa Lucía y los restos casi a flor de tierra. Una vez que se ha dado autorización, a los arqueólogos sólo les queda retirarlos.

El funcionario considera que podrían ser expuestos en la ex Hacienda de Santa Lucía, un cascarón del Siglo 16 que ya es parte de las instalaciones del Ejército y que estuvo en peligro de ser demolido por la obra, pero logró salvarse. Es probable que se incorpore como Museo.

En un kilómetro alrededor de la obra también se han encontrado vestigios, agrega el arqueólogo.

Falta revisar áreas más alejadas, como el Cerro de Paula, donde el INAH documentó al menos 33 sitios de culturas prehispánicas.

“Eso es una segunda etapa en la que debemos de intervenir, pero una vez que ya estemos liberados de la urgencia de los trabajos dentro del polígono mismo”, dijo Pulido.

La presencia de restos de fauna en Santa Lucía pone de relieve que esos terrenos también fueron un lago, igual que el de Texcoco, justo un motivo que ha dado el Presidente para cancelar la obra allá.

“Imagínense hacer un aeropuerto en el Lago de Texcoco, es como hacer una aeropuerto en medio de un océano”, ha dicho Andrés Manuel López Obrador.

El arqueólogo del INAH consideró que el suelo podría tener una consistencia diferente, aunque admite el mismo origen.

“En Santa Lucía había una lago. Las zonas planas más profundas son las que fueron lo último del lago que se secó y, dentro de este lago, hay pequeños promontorios, que son las islas o entradas de tierra firme que formaron algunas penínsulas, que es donde fue construido el casco de hacienda de Santa Lucía”.