Ante la incertidumbre sobre la metodología que utiliza, inexperiencia de los encuestadores, datos que no son auditables y que pudieran llegar a ser manipulados, politólogos y académicos, advirtieron que el Censo para el Bienestar, está mal hecho y puede tener fines político-electorales para las próximas elecciones, no solo la presidencial sin en las intermedias del 2021, ya que el Gobierno federal construye una hegemonía clientelar través de programas sociales.

 

 

 

 

En entrevista para ContraRéplica, el investigador y politólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, Javier Romero Vadillo afirmó que este ejercicio carece de validación científica y estadística. “Si lo que quieren es acabar con la pobreza y desigualdad, esto no sirve para nada. Es un censo patito, con objetivos políticos evidentemente”.

El Censo para el Bienestar hasta el momento carece de una página oficial que indique cuáles fueron los requisitos que cumplieron los cerca de 20 mil encuestadores que van casa por casa y que son conocidos como “servidores de la nación”.

Los datos abonarán a la distribución de apoyos de nueve programas sociales entre ellos: Jóvenes construyendo el Futuro, becas para estudiantes de nivel superior, pensión de adultos mayores, incluso para evitar la práctica de robo de combustibles.

La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, el pasado 5 de octubre confirmó el arranque del levantamiento de encuestas. En diciembre, en una reunión privada con los 32 delegados federales, el Presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó que apresuraran el ritmo para concluir el censo a más tardar en un mes. Sin embargo, en días recientes durante una gira por Aguascalientes, el Ejecutivo federal informó que el ejercicio finalizará en noviembre próximo.

Javier Romero Vadillo destacó que la organización que puede hacer consultas con validez es el INEGI, “pero le molesta al Gobierno, incluso le está recortando el presupuesto y está eliminado sondeos que son genéricos. Esta administración es refractaria al conocimiento científico, a los análisis basados en criterios técnicos ya que lo único que les interesa es construir clientela política”.

El politólogo y académico de la Fes Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México, David Morales González destacó que las autoridades no informan cómo están avanzando, “aunque en los últimos días señalaron que ya son 20 millones de familias que están censadas”.

“Al no tener elementos de verificación, de control, pueda prestarse a la construcción de un padrón con fines políticos, no solo para la Presidencia de la República, sino para uso de los líderes locales, partidos políticos a nivel estatal o municipal”, indicó.

POR LAURA ARANA

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