El Ramo 23, que es opaco, ahora sí tendrá reglas de operación para acabar con la discrecionalidad

 

 

 

 

El gasto del gobierno, a través del Ramo 23, el de los llamados moches, sigue sin control. En lo que va del año se han usado por esta vía 15 mil millones de pesos más de lo presupuestado.

Ante ello, y para acabar con la opacidad y discrecionalidad en el manejo de los recursos de esa partida, habrá cambios en la estructura del fondo y reglas de operación específicas, anunció Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.

El legislador de Morena dijo que en la discusión del Presupuesto 2019 se revisarán todos los fondos de este ramo para definir cuáles desaparecerán y determinar las reglas de operación para los que se mantengan.

El Ramo 23 va a ser revisado a fondo. Vamos a ver cuáles fondos son erradicados y cuáles tienen que ser corregidos. Hay fondos de desarrollo regional y de fortalecimiento que tienen que ser revisados, porque son discrecionales, expresó.

El problema de estas operaciones del gobierno federal, comenta Mariana Campos, investigadora de México Evalúa, no es sólo que se transfieran más recursos de los autorizados por el Congreso, sino que su uso es discrecional, pues éste es el único ramo del gobierno que no tiene reglas de operación.

En 2017 ocurrió la misma situación: los diputados aprobaron 183 mil millones de pesos para el Ramo 23, sin embargo, la Secretaría de Hacienda hizo transferencias desde esta partida por 406 mil millones de pesos, es decir, casi tres veces más de lo previsto. Muchos de estos recursos fueron para los gobiernos estatales.

La realidad, explica Mariana Campos, es que estos fondos se han usado para transferir recursos a gobiernos estatales por intereses políticos.

Los gobiernos que más se beneficiaron de estas partidas el año pasado fueron los del Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Yucatán, Sinaloa e Hidalgo.

El Ramo 23 es una partida del Presupuesto de Egresos que contiene fondos importantes para acumular reservas en caso de haya una caída en los ingresos federales, así como para hacer frente a desastres naturales.

También hay tres bolsas que se han usado para transferir recursos a los gobiernos locales discrecionalmente. Estos tres fondos son el de Fortalecimiento Financiero (Fortafin), el de Programas Regionales y el de Contingencias Económicas.

Los hallazgos muestran una tendencia a usar recursos como premio o castigo político según la afinidad política del Ejecutivo con gobernadores, dice un estudio de México Evalúa.

POR FELIPE MORALES Y NAYELI CORTÉS

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