La administración de Donald Trump está construyendo un “muro inteligente” con cámaras con inteligencia artificial (IA) a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, de acuerdo con el New York Times.

En un artículo publicado este viernes, el diario neoyorquino señaló que, a lo largo de la frontera entre ambas naciones, aún un sistema de torres equipadas con cámaras de alta tecnología y sistemas con IA que vigilan constantemente, sin necesidad de supervisión humana.

El despliegue tecnológico fue impulsado por el gobierno de Estados Unidos y representa uno de los programas de vigilancia más grandes que opera el gobierno federal.

El NYT detalló que las estructuras —fabricadas principalmente por la empresa de defensa Anduril— operan mediante una combinación de herramientas avanzadas como sensores de radar, que detectan cualquier movimiento significativo a kilómetros de distancia; cámaras de alta resolución y clasificación por IA.

Asimismo, estas cámaras no sólo cubren zonas desérticas y remotas, sino que vigilan áreas urbanas, parques infantiles, escuelas e incluso patios y ventanas de viviendas residenciales en localidades de California, Arizona, Nuevo México y Texas.

De acuerdo con el New York Times, más de un millón de personas de Estados Unidos y México están siendo vigiladas constantemente por las 350 torres con IA y otros cuatro millones residen bajo el alcance de cámaras de generaciones anteriores que la agencia planea modernizar.

El gobierno de Estados Unidos invirtió más de mil 500 millones de dólares para la construcción de mil 500 nuevas torres con IA, y planea expandir la cobertura a Canadá y zonas costeras de Puerto Rico.

Apoyo y críticas

La Oficina de Aduanas y Protección Ciudadana (CBP, en inglés) defendió el sistema como una herramienta “esencial” para la seguridad fronteriza y la protección de sus agentes.

A su vez, grupos de defensa de la libertad civil y auditorías gubernamentales han señalado problemas graves y han calificado el proyecto como un “despilfarro costoso”.

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) advirtió sobre la falta de planes maestros claros, costos justificados y protocolos estrictos para proteger los datos personales recopilados.

La tensión entre seguridad y privacidad

Las opiniones entre los residentes de la frontera están profundamente divididas. Mientras algunos ciudadanos consideran que las torres son necesarias para frenar el cruce de migrantes y narcotraficantes —especialmente tras las cifras récord registradas en años anteriores—, otros denuncian una invasión inaceptable a su privacidad.

Residentes locales entrevistados por The New York Times señalaron la sensación constante de estar bajo observación. “Puede ver cuándo salgo, con quién estoy, quién entra y sale de nuestra casa. Te sigue”, expresó Eloisa Cavazos, una residente de Mission, Texas, cuya vivienda se encuentra justo enfrente de una de estas estructuras.

A medida que el gobierno federal continúa expandiendo esta tecnología más allá de la línea fronteriza tradicional —hacia ciudades del interior y zonas costeras como San Clemente o Del Mar, en California—, crece el interrogante sobre el costo que la seguridad fronteriza moderna está cobrando a las libertades civiles de los ciudadanos.

Fuente: Latinus