La atracción que hizo la Comisión Nacional de Derechos Humanos para investigar las presuntas torturas que hubo el 11 de octubre dentro de Casa Jalisco contra docenas de manifestantes detenidos a las afueras del inmueble que es la residencia oficial del gobernador en turno, abre la esperanza de que habrá justicia entre las víctimas, de que se irá a fondo y castigará a quienes ordenaron esos actos de abuso.

La abogada Alejandra Cartagena, quien acompaña a la defensa del grupo de seis vinculados a proceso por lo ocurrido ese día, recuerda que recabó testimonios coincidentes respecto a que esa ocasión Casa Jalisco fue usada casi como una casa de seguridad por los policías.

“Los chicos fueron golpeados, todo el tiempo amenazados, se les tomó de manera reiterada fotografías por diferentes policías. Hubo a quienes les quitaron su credencial de elector, se quedaron con celulares o se los entregaron destruidos. Ahorita no solo están golpeados sino también tienen miedo”, dijo la abogada y activista.

Alejandra Rivas, una de las víctimas que estuvieron detenidas dentro de un cuarto en Casa Jalisco, cuenta que tras ser llevada a rastras y con los pantalones bajados por al menos tres mujeres policías, al llegar a dicho sitio una de las oficiales que la llevaban gritó que ya no la fueran a golpear.

“Y pues parece como que dijo golpéala. Me empezaron a golpear, un policía hombre me dio con la macana, me golpeaban por todos lados y yo lo que hacía es que bajaba la cabeza tratando de protegerme (…) Me decían muchas groserías, agitadora de porquería, eres una puta, eres esto, eres lo otro. Mientras los policías que entraban y salían me daban un golpe al pasar. Fue una brutalidad con la que me trataron que yo no lo podía creer, quedé en estado de shock”.

Rivas también narra que vio a personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) que ingresó al lugar y le pidió, como a todos, su nombre, su edad, su domicilio, pero nada más, no les tomó declaración.

“Yo quería decirle todas las afrentas y golpes por los que pasé, pero el señor solo fue a pedirme mis datos personales”, dijo, sorprendida de la nula empatía que mostró el empleado de la CEDHJ con ella y con el resto de detenidos.

¿Qué pasó en Casa Jalisco?

Las recientes manifestaciones en Jalisco, motivadas principalmente por la exigencia ciudadana de agua limpia, derivaron en fuertes disturbios, conatos de incendio y destrozos en sedes gubernamentales.

Durante la primera gran manifestación, el 11 de octubre de 2026, hubo una movilización masiva frente a Casa Jalisco exigiendo soluciones al desabasto y mala calidad del agua. Ese día ocurrió una fuerte intervención policial que resultó en golpes, lesionados, acusaciones de tortura policial dentro de la residencia oficial y decenas de detenciones.

El gobierno de Jalisco reportó 39 personas detenidas durante los enfrentamientos frente a Casa Jalisco y el 16 de octubre se llevó a cabo la primera audiencia en Puente Grande. Un juez vinculó a proceso a cuatro manifestantes arrestados.

Por su parte, el gobernador Pablo Lemus aseguró el martes 13 de octubre que todas las personas detenidas recuperaron su libertad y reconoció públicamente que existió un uso excesivo de la fuerza y detenciones injustificadas por parte de la policía.

El gobernador de Movimiento Ciudadano de Jalisco, compartió un mensaje en su cuenta de Facebook, sobre la segunda megamarcha en repudio al agua contaminada el 18 de octubre, en la que miles de ciudadanos exigieron la revocación de su mandato.

“Por parte del Gobierno, se hicieron ajustes a la estrategia de acompañamiento y seguridad para los manifestantes. La prioridad fue proteger a las personas, evitar la confrontación y garantizar que la ciudadanía ejerciera en libertad su derecho a expresarse”, publicó Lemus.

Fuente: La Jornada