La sucesión gubernamental en Sinaloa ha comenzado con 13 aspirantes de Morena a la nominación, o como el partido en el poder le llama “coordinación estatal de defensa de la 4T y la soberanía”; todos en algún momento han gozado de la cercanía con el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y han servido al proyecto político sinaloense, manchado con señalamientos de corrupción y nexos con el crimen organizado.

El grupo de aspirantes se conforma por contendientes de Morena y sus aliados –los partidos del Trabajo (PT) y el Verde Ecologista de México (PVEM)–, ya tiene intensa actividad por todo el estado, unos antes del registro y otros posterior al mismo. Y todo eso bajo la sombra de la guerra intestina del Cártel de Sinaloa que sigue golpeando la seguridad estatal con el choque entre Mayos y Chapitos.

La lista está conformada por legisladores federales y locales junto a funcionarios municipales y del estado, casi todos han sido cobijados por Rocha Moya en algún momento.

Por Morena, en orden alfabético aparecen Imelda Castro Castro, senadora; Graciela Domínguez Nava, diputada federal; Kristiam Alexis Espinoza García, diputado local; María Teresa Guerra Ochoa, diputada local; Jesús Alfonso Ibarra Ramos, diputado federal; Omar López Campos, funcionario estatal; Estrella Domínguez Palacios, alcaldesa de Mazatlán, y Gerardo Vargas Landeros, desaforado como alcalde de Ahome.

Por este partido se registraron también Lucila Ayala de Moreschi, magistrada del Tribunal local de Justicia Administrativa, y el docente Tomás de Jesús López, profesor jubilado originario de Guasave.

Del PT, el diputado federal y dirigente en Sinaloa del partido, Fernando García Hernández, junto a la misma Imelda Castro; y por el Verde aparecen Ricardo Madrid Pérez, diputado federal, y Rodolfo Valenzuela Sánchez, diputado local.

Sinaloa. Proceso rumbo a la sucesión en un contexto de violencia. Foto: José Betanzos | Cuartoscuro 

Madrugadores

La primera aspirante en comenzar su carrera fue Imelda Castro, senadora electa en fórmula con Enrique Inzunza Cázarez, otro de los nombres señalados en Estados Unidos de tener nexos con los Chapitos. Antes de llegar a la Cámara en 2024 ya había ocupado una curul en 2018 con el “tsunami” de Morena, pero en esa ocasión hizo fórmula con el mismo Rubén Rocha Moya, quien dejó su cargo para buscar la gubernatura en Sinaloa, en 2021.

A partir de entonces comenzó su escalada al interior del partido después de haber militado en el extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde ocupó diversos cargos de elección popular en el Congreso de Sinaloa, en el Ayuntamiento de Culiacán y también funcionaria en el gobierno estatal.

Pese a haber pertenecido al grupo de Rocha, Imelda nunca contó con su apoyo para la sucesión. Sin embargo, con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia, la senadora comenzó a tomar relevancia, incluso eclipsando a las dos piezas que Rocha Moya perfilaba vía su ahijado (alcalde con licencia de Culiacán), Juan de Dios Gámez Mendívil, y el mismo Enrique Inzunza.

Una fuente del partido asegura que, si la candidatura en Sinaloa debe ser para una mujer, será Imelda por decisión de la Presidencia de la República. Sin embargo, el grupo de Rocha buscaría imponer a María Teresa Guerra Ochoa.

Por ello, la respuesta en Sinaloa ha sido impulsar casi de manera simultánea al arranque de Imelda Castro a Teresa Guerra, mujer también surgida de izquierda y exmilitante del PRD, y que en noviembre de 2021 fue nombrada por Rocha la primera secretaria de las Mujeres en Sinaloa, y, en 2024, electa vía plurinominal diputada local por Morena, donde desde su llegada ocupó la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo).

Desde ese puesto comenzó “giras informativas” sobre todo en Ahome y Mazatlán durante los fines de semana en canales oficiales del Congreso en una actividad de promoción personal.

Otra aspirante que arrancó a la par fue Graciela Domínguez Nava, quien desde la llegada de Morena al poder en 2018 estuvo arraigada al “rochismo”; fue secretaria de Educación desde noviembre de 2021 hasta que fue electa diputada federal por Morena en 2024.

Sin embargo, Domínguez Nava no goza de tanta cercanía a Rocha como en un principio y poco a poco comienza a desmarcarse, aunque no lo ha dicho públicamente.

Un pasito detrás

Estrella Palacios Domínguez, alcaldesa de Mazatlán, es otra que comenzó de forma temprana su búsqueda de la candidatura. En febrero de 2026 la funcionaria formalizó sus aspiraciones cuando lanzó su campaña “amamos Mazatlán”, cuyo logotipo comenzó a utilizar en actos públicos e incluso incrustando anuncios en sitios turísticos del puerto como el Cerro del Crestón (el Faro) y el Parque Central, entre otros.

También surge con esa misma prisa Ricardo Madrid Pérez, formado en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) donde ocupó un par de secretarías de estado durante el periodo de Quirino Ordaz Coppel. Eso le valió la simpatía de Morena y es el actual dirigente en Sinaloa del Verde, cargo desde donde comenzó a impulsar sus aspiraciones por la gubernatura.

Rocha Moya. Ligas con su sucesión. Foto: Montserrat López

Otro que se movió “un poco tarde” fue Jesús Ibarra, eterno ex del PRI y el Verde apegado al poder gracias a las relaciones de su hermano Germán, secretario particular de Mario Delgado. Esa relación le valió obtener la candidatura a la diputación federal, de la que bajaron a María Inés López Corral, excolaboradora de Rocha en la elección de 2021.

Ahijados y amigos

Omar López Campos ha sido desde la llegada al poder de Rubén Rocha uno de sus más cercanos. Es de sus ahijados. Hijo de Eligio López Portillo, nuevo presidente de la Jucopo del Congreso de Sinaloa, llegó en caballo de hacienda a la función pública. Es además suplente en el Senado de Enrique Inzunza Cázarez, cargo que ocupó apenas unas horas por mero trámite. Fue secretario de Bienestar y Desarrollo y también coordinador de los programas para el Bienestar del gobierno federal.

Otro que goza de una cercanía al rochismo es Rodolfo Valenzuela. Hasta antes de 2024 era desconocido en el servicio público y en la política, luego convertido en candidato a diputado local impulsado por Morena, pero abanderado por el PVEM. Su cercanía con los hijos hermanos Rocha Moya y el secretario de Finanzas Joaquín Landeros Güicho lo subió al carro del poder.

Kristiam Alexis Espinoza es cercano también a ese grupo. Trabajó en la delegación de programas para el Bienestar y también en el DIF Culiacán como director operativo, en ambos casos de la mano de Gámez Mendívil. En 2024 lo designan candidato a diputado.

El dedo en el renglón

Desde diciembre de 2020 la figura de Gerardo Vargas Landeros comenzó a ser incómoda para Rubén Rocha. Fue uno de los que le disputó la candidatura a la gubernatura. Tenía los recursos y contactos para obtenerla, pero según el mismo Rocha, la decisión salió de Palacio Nacional de voz misma del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, no quitó el dedo del renglón. Lo había puesto desde 2016 cuando fue militante del PRI pensando en que su posición como secretario general de gobierno con Mario López Valdez (gobernador de Sinaloa 2011-2016) le valdría para obtener la candidatura. Pero esta recayó en Quirino Ordaz y desde entonces comenzó su acercamiento con Morena, primero, vía el extinto Redes Sociales Progresistas y posteriormente como militante poniendo a disposición de ese partido a toda su estructura en el norte del estado, sobre todo en Ahome.

López Campos. El ahijado del gobernador quiere ser gobernador. Foto: Eduardo Miranda

Su aspiración lo convirtió en rival político natural de Rocha. Desde el Congreso de Sinaloa comenzó la persecución que culminó con su desafuero como alcalde de Ahome, cargo en donde se reeligió en 2024. Lo acusaron de compras irregulares realizadas en 2021.

Con Rocha en las sombras, Vargas Landeros asoma otra vez la posibilidad de una candidatura, pero de no tenerla, según lo ha dicho él mismo, apoyará a Imelda Castro.

Otra que buscó la candidatura en 2020 fue Lucila Ayala. Sin embargo, no fue considerada por el partido entonces, pero Rocha la colocó como magistrada y desde ahí se anotó como aspirante.

Al margen de las pretensiones para ocupar la “coordinación estatal de defensa de la 4T y la soberanía”, absolutamente ninguno de los pretensos se ha desmarcado del proyecto de Rubén Rocha Moya. Nadie tampoco le ha manifestado su apoyo directo. Todos evaden hablar de si están o no con él y lo limitan a una defensa de la soberanía o a una “guerra cognitiva”.

Fuente: Proceso