Por: El Universal
Texto: Manuel Espino. Fotos: Valente Rosas.

Culiacán.— Al oriente de Culiacán se encuentra lo que los sinaloenses llaman las huellas de la narcoguerra en Sinaloa, que ha dejado más de 2 mil muertos en casi dos años de enfrentamientos en los municipios de la entidad.

Es la pensión vehicular de la Fiscalía General del Estado, donde se almacenan al momento 2 mil 500 vehículos —entre autos tipo sedán, camionetas, motocicletas, RZR y aeronaves— asegurados en el marco de la disputa entre Los Chapitos y La Mayiza por el control del Cártel de Sinaloa, que se desató en septiembre de 2024 y parece no tener fin.

Se trata de unidades de diversos modelos y de lujo baleadas con armas de distintos calibres, chocadas, incendiadas o siniestradas, además de camionetas conocidas como monstruos, con blindaje artesanal, donde han caído integrantes de ambos bandos, así como agentes de las fuerzas del orden en distintos hechos suscitados en la capital sinaloense y sus alrededores.

Cada uno de estos vehículos ingresados a la pensión sobre la carretera Culiacán-Imala y a unos metros de un retén militar, representa los episodios de día a día de la batalla interna en el Cártel de Sinaloa que parece no tener fin.

Uno de los últimos vehículos que la Unidad de Bienes Asegurados de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa aseguró fue un volteo atacado a balazos el miércoles pasado durante un cortejo fúnebre en el sector Barrancos de Culiacán, que dejó un saldo de dos muertos y tres heridos.

La unidad de carga llevaba coronas y flores para un difunto, y durante el recorrido de pronto un civil armado les disparó; puertas y parabrisas quedaron perforados y con manchas de sangre.

Tras los peritajes de ley, el camión se convirtió en la unidad 2 mil 449 en ser asegurado derivado de la narcoguerra en Sinaloa, y fue colocado en la pensión junto a otros que están empolvados y en deterioro, sin ser reclamados por sus propietarios.