Se trata de la Capilla de Santa Eduwiges ubicada en La Ciénega, en el municipio de Pitiquito en Sonora. Iglesia que por muchos años fue encuentro de feligreses católicos de la zona desértica y que convirtió en los últimos años en punto de encuentro de una de las facciones del cartel de Sinaloa.
El pasado mes de octubre, la capilla abrió de nueva cuenta sus puertas a los habitantes de Pitiquito, Caborca y otras comunidades, que después de tanto tiempo tuvieron la posibilidad de regresar para ser testigos de una misa que ofició presbítero René Alonso Cruz.

Desde el Templo San Diego de Alcalá, de Pitiquito, hasta el templo Santa Eduwiges, partieron los 170 católicos, para agradecer el poder regresar a esa zona que muchos consideraban perdida.

La “Chapiza”, facción del cartel de Sinaloa, en su intensa búsqueda de dominar el terreno fronterizo para expandir sus operaciones, se apoderó de decenas de ranchos y dos minas de oro en Pitiquito, especialmente en La Ciénega, despojando a familias enteras y a propietarios de terrenos mineros sin explotar.
Desde finales del 2024, gracias a la operación de inteligencia encabezada por la secretaria de seguridad pública, dirigida en en ese entonces por Víctor Hugo Enríquez, ex titular de CONASE Federal, se logró la recuperación de más de 300 propiedades y la tranquilidad de los pobladores.

El alcalde de Caborca, Abraham Mier, quien se sumó a la misa oficiada el pasado mes de octubre en Pitiquito, también se sumó a la lucha contra el narco para erradicar de tajo este gran problema en la zona, especialmente en su municipio, manteniendo hasta este momento la estrategia de seguridad implementada en ese lapso.

Si la base de la Policía Estatal implementada para vigilar La Ciénega y Pitiquito se mantiene, las y los feligreses, podrán regresar con tranquilidad a ese terrero que consideraban en manos de la delincuencia organizado.




