Fuente: Río Doce

Durante 2024, en Sinaloa ingresaron 2 mil 509 cadáveres a las unidades de servicios periciales y médicos forenses de la Fiscalía General de la República (FGR) y del estado, lo que representa un aumento de más de una cuarta parte respecto al año anterior; a pesar de este incremento, el estado mantuvo la misma plantilla de peritos.

Sinaloa se ubicó en el décimo sexto lugar a nivel nacional en ingreso de cuerpos en medio de la guerra del Cártel de Sinaloa, dos posiciones arriba en comparación con 2023, desplazando a Quintana Roo e Hidalgo, de acuerdo a datos del reporte de servicios periciales y forenses del Inegi.

Pese a este incremento en los ingresos, en Sinaloa no hubo aumento en el personal forense entre 2023 y 2024. Actualmente cuenta con 228 peritos, además de 33 administrativos, de apoyo, un trabajador social y un directivo.

El estado, junto con la Ciudad de México, Tamaulipas y Coahuila, fue de las entidades que no ampliaron su plantilla de especialistas, e incluso algunas registraron reducciones.

Entidades como Sonora y Yucatán, que en 2023 tenían menos personal pericial que Sinaloa, lo superaron en 2024. Sonora pasó de 247 a 291 especialistas, Yucatán de 177 a 277, mientras Sinaloa se mantuvo con 264 trabajadores en total.

‘Esto es diferente para mí’

Un criminalista de las instituciones de investigación, que pidió el anonimato, manifiesta que las cifras del Inegi son certeras y que, en cuanto al ingreso de cadáveres, la propia violencia en el estado es la mejor evidencia.

Este año se lanzó una convocatoria para 20 nuevos peritos, de los cuales cuatro estarían destinados al área de criminalística. El trabajador señala que actualmente hay tres o cuatro criminalistas próximos al retiro por cuestión de edad. “Si salen los antiguos y entran los nuevos, seguimos siendo los mismos”, afirma.

Los jefes de la dependencia solicitan más criminalistas, pero sin nuevas convocatorias no pueden contratar personal adicional.

El perito ha presenciado de primera mano la violencia derivada de la guerra del Cártel de Sinaloa. Con los años que lleva en la institución ha visto la muerte en distintas formas: desde fosas clandestinas y extremidades engusanadas hasta cuerpos degollados. “Esto ha sido un impacto fuerte porque es diferente para mí”, dice.

En teoría, cada levantamiento de cadáver debería atenderse con cinco o seis criminalistas. Sin embargo, en Culiacán suelen acudir solo tres peritos y, en municipios como Angostura, Los Mochis o Mazatlán, a veces solo envían a dos.

Antes de la escalada de violencia lo habitual era atender de tres a cuatro eventos por jornada. Hoy, tras el repunte, se ha llegado a cubrir hasta 13 escenas y procesar hasta tres cuerpos en un mismo hecho, comenta.

Su labor consiste en levantar evidencias, realizar el embalaje, el empaque, el sellado y la firma de la bolsa con el cadáver.

Cada caso requiere un informe que puede extenderse hasta 100 páginas. “Si no tienes el reporte te pueden requerir desde el Órgano Interno de Control, pero ¿cómo te pones al corriente si tienes hasta 13 casos en un día?”, cuestiona.

Cadáveres indeterminados

Al igual que en el resto del país, el ingreso de cadáveres masculinos se elevó en la entidad, al pasar de mil 753 en 2023 a 2 mil 036 en 2024, mientras que los cuerpos femeninos aumentaron de 222 a 264.

El mayor crecimiento se dio en los cadáveres clasificados como indeterminados, que se multiplicaron por 10, al subir de 20 a 209 casos. Este dato colocó a Sinaloa como el segundo estado con más cadáveres sin género identificado, solo detrás de Tamaulipas que registró 216.

A nivel nacional, en 2024, FGR y las unidades estatales de servicios periciales recibieron 100 mil 019 cadáveres; de los cuales el 82 por ciento fueron hombres, el 16.6 por ciento mujeres y el 1.4 por ciento no determinado.

Del total, el 86.7 por ciento correspondió a cuerpos completos con tejidos blandos conservados y el 3.2 por ciento a cuerpos completos en estado de descomposición.
El informe del Inegi no detalla cuántos cuerpos completos con tejidos blandos recibió Sinaloa, pero el criminalista explicó que son los casos que más se atienden durante la escalada de violencia, porque son de homicidios recientes.

Restos

“Por lógica, si hay más desapariciones debería haber más fosas, pero no sabemos si, por la violencia, los colectivos de búsqueda están saliendo al campo”, comenta el perito, quien desconoce si ha habido un aumento en la localización de fosas.

A su área le corresponde acudir a las fosas clandestinas, procesar las zonas, recoger indicios y elaborar los reportes. Sin embargo, para tratar una fosa clandestina se requiere un criminalista, un antropólogo y un arqueólogo. De estos últimos apenas hay dos antropólogos en el estado y ningún arqueólogo; aunque, explica, la labor del arqueólogo puede suplirse parcialmente.

Los componentes y productos de seres humanos incluyen órganos, tejidos, células, partes del cuerpo, así como fluidos o desechos biológicos expulsados de manera natural.

El estado también se colocó en el segundo lugar en restos no identificados, con 158 piezas, solo por debajo del CRIH de Coahuila, que reportó más de 7 mil. Asimismo, en Sinaloa permanecen almacenados 59 restos no identificados en los anfiteatros de la FGR y del estado, el tercer mayor registro a nivel nacional, solo detrás de Quintana Roo con 200 y Baja California con 147.

De igual forma, el aumento en el ingreso de cadáveres se reflejó en un mayor número de solicitudes de intervención pericial en las unidades estatales y de la FGR. En total, en Sinaloa se registraron y aceptaron 69 mil 202 solicitudes, de las cuales se concluyeron 50 mil 300 casos y quedaron 18 mil 902 pendientes.