Por: Diana Amador | México 5.0

El 9 de enero Culiacán amaneció bajo una lluvia de volantes. No eran folletos de campaña ni publicidad comercial: era una lista negra. 25 nombres que en cualquier otra ciudad sonarían a cultura pop: youtubers, cantantes de corridos tumbados, influencers con millones de seguidores. El mensaje era breve y contundente: “Vamos por todos y cada uno de ustedes […] Dejen de apoyar y ver su contenido ya que estas personas financian a Los Sapitos”.

Cuatro de ellos habían sido asesinados entre octubre y diciembre de 2024, y sus retratos aparecían cruzados por un sello de “Eliminado”. Dos más fueron asesinados este año. El último fue Camilo Ochoa, El Alucín, quien hablaba abiertamente de su participación con el crimen organizado a sus más de 700,000 seguidores en distintas plataformas.

El volante repartido en Sinaloa. Imagen: Especial

En los cafés y en los mercados los papeles pasaban de mano en mano. Nadie preguntaba quién los había repartido. Todos entendían el mensaje. Markitos Toys, el youtuber más popular de Sinaloa —con más de cuatro millones de suscriptores—, encabezaba la lista junto con sus hermanos Kevin, Mayve y Gail, quien fue asesinado en marzo de este año. En los papeles que cubrían la ciudad aparecían también el cantante Peso Pluma, El Compa Camarón, El Padrinito y El Conejo, dos socios y personajes recurrentes en los videos de Markitos. Figuras digitales convertidas en objetivos de un cártel.

La primera advertencia llegó en noviembre de 2024, cuando dos sucursales del restaurante Ranch Roll Sushi fueron incendiadas; los videos mostraban las llamas devorando los locales y dos camiones estacionados afuera. La marcapertenece a Fernando Salazar Castro, primo de Markitos. Para la administración del negocio no creó una empresa y, aparentemente, no tiene socios. Las facturas emitidas por el restaurante aparecen solo con su nombre, como lo demuestran numerosas facturas de empleados del Instituto del deporte o del Ayuntamiento que han gastado ahí sus viáticos. Los medios locales, sin embargo, aseguran que Marcos y Kevin Castro Cárdenas son quienes los manejan.

El nombre de Marcos Eduardo Castro Cárdenas, Markitos, ya había estado en documentos oficiales. En 2021 el Instituto Nacional Electoral discutió una queja que lo mencionaba como probable difusor de propaganda ilegal en favor de Rubén Rocha Moya, entonces candidato de Morena y hoy gobernador de Sinaloa.

Los Toys, como se denomina el grupo de influencers (ocho de los 25 señalados en los volantes), usaban playeras con el nombre de Rocha y el logo de Morena en una fotografía que Markitos publicó en su Instagram y Facebook. La queja fue interpuesta no por el posible vínculo del candidato con el crimen organizado, sino porque al tratarse de influencers con una amplia audiencia debía ser considerado como publicidad o una donación en especie que no fue reportada por el partido. El INEresolvió que no había infracción, que las publicaciones eran “expresiones espontáneas”. Pero en el expediente INE/CG1256/2021 quedó asentado: el joven youtuber formaba parte del paisaje político que rodeó a Rocha en su camino al poder.

Tres años más tarde, con Rocha ya en la gubernatura, Sinaloa se encendió. Tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024, la violencia se multiplicó: ajustes de cuentas, asesinatos de figuras públicas, incendios de negocios. En solo tres meses se registraron más de 500 asesinatos. El gobernador, sin embargo, eligió minimizar lo que sucedía. Hablaba de “incidentes aislados”, de calma, mientras en las calles caían volantes acusando a youtubers y en los barrios ardían los negocios ligados a la familia Toys.

Un día antes de la lluvia de acusaciones anónimas, un grupo de hombres con armas largas, chalecos antibalas y los rostros cubiertos con pasamontañas regaron gasolina en la casa de los papás de Markitos provocando que el incendio se llevara todo. El fuego como un mensaje que solo algunos podrían descifrar.

Influencers al estilo del narcotráfico

Seis de los 25 señalados en los papeles fueron asesinados con más de 10 disparos en un restaurante, fuera de su casa, en su baño o al bajar de su auto; en Ensenada, en Cuernavaca y en Culiacán. Dos fueron encontrados atados de pies y manos, ensangrentados, con el cuerpo golpeado y quemaduras de cigarro. 

Mientras la ciudad ardía, en los teléfonos los algoritmos seguían alimentando la adicción. Videos cortos de risas, música, bromas, armas, viajes. Todos quienes aparecieron en los volantes, sin considerar al cantante Peso Pluma, tienen una amplia base de seguidores en sus redes sociales. En Instagram oscilan entre los 250,000 y los cinco millones; en Tiktok van de los 300 a los 900,000, y en Youtube cuentan entre 180,000 y cuatro millones y medio. En una ciudad como Culiacán, con apenas un millón de habitantes, los influencers han alcanzado el estatus de celebridades.

Sus contenidos son parecidos: grabaciones caseras, closets repletos de lujo, vacaciones por el mundo, relojes de oro, Lamborghinis, fiestas con corridos tumbados y la vida cotidiana en Culiacán. Nadie sabe con certeza de dónde provienen los recursos para ese estilo de vida.Markitos incluso regaló una avioneta a su padre en junio de 2023. En sus transmisiones algunos habían insinuado que monetizaban el contenido de sus redes, aunque también las utilizan para vender ropa y accesorios de sus propias marcas, y organizar rifas.

En abril surgió la versión de que la Unidad de Inteligencia Financiera tenía una lista de 60 influencers a los que investigaba por lavado de dinero y organización de sorteos ilegales. La información no fue confirmada por las autoridades, pero hay algunas pistas.

“Una mención pagada a un influencer no tiene precio de mercado. Eso permite inflar facturas, justificar ingresos imposibles y lavar dinero”, explica el abogado Michel Levien, especialista anticorrupción, antilavado y cumplimiento normativo, “Hay personas de quienes no te explicas el crecimiento que han tenido… de números de seguidores o financiero […] ¿Quién es el experto que te dice que los seguidores de tal o cual persona son ficticios y los de este son orgánicos?”.

El experto ejemplifica con la creación de una banda musical falsa, que solo haga música usando inteligencia artificial. Se podría contratar a una granja de bots que den un alto volumen de reproducciones e impulsen la monetización en las plataformas. Al crear una razón social y una cuenta bancaria para recibir esas ganancias, es posible ingresar recursos ilícitos a instituciones legales. Levien explica que en el sector financiero tradicional sí existen controles antilavado suficientes. “Todo lo demás que está desregulado es el salvaje oeste: influencers, espectáculos, conciertos. Ahí hay cero controles, ahí se puede lavar dinero sin problema”, concluye.

Un integrante de una agencia publicitaria, bajo la condición del anonimato, ofrece algunos detalles sobre cómo operan las granjas de falsos seguidores. “Pueden ser perfiles con biografías muy sofisticadas, con fotos y actividad que parece real. Tú pagas y en segundos te caen mil likes o mil followers. Es un mercado enorme […] Eso es lo que permite inflar el perfil de un influencer y después justificar que cobre más, aunque en realidad no tenga comunidad”. Según dice, para las agencias y para las propias plataformas resulta imposible verificar la autenticidad de cada seguidor, particularmente en cuentas que alcanzan a millones.

De acuerdo con su testimonio, un influencer que tiene entre 10 y 50,000 seguidores puede cobrar 7,000 pesos por una mención, pero cuando se trata de cuentas como la de Markitos Toys y sus hermanos, u otro tipo de celebridades, el precio de sus cuentas o menciones puede ser cualquiera. “Y en un estado financiero, 12 toneladas de jitomate y 12 millones de seguidores se ven iguales, aunque a uno le ponga el precio el mercado y el segundo sea algo intangible”, explica el abogado Michel Levien.

Quien trabaja cotidianamente con el nuevo mercado digital, explica en entrevista que las cuentas voluminosas, si bien son difíciles de auditar, es posible identificar un patrón: seguidores con cuentas privadas y sin publicaciones, interacciones mínimas, cifras de views considerablemente más grandes que el número de seguidores. “Eso en Tiktok solo se logra con pauta”, dice “y ni siquiera tienes que invertir mucho, con 200 pesos semanales le apareces en su feed a mucha gente y vas inflando cifras”.

Dice, además, que las cuentas de redes sociales de grandes personajes y que manejan mucho dinero, necesariamente crean una razón social nueva para administrar los recursos. Entre los 25 señalados por los volantes que cayeron del cielo en Sinaloa al menos 12 poseen una marca registrada, pero ninguno aparece como accionista o fundador de alguna empresa en el Registro Público del Comercio.

¿Sorteos para lavar dinero?

Después del asesinato de su hermano Gail, los Castro Cárdenas no tardaron en retomar sus redes sociales. Kevin se fue de vacaciones a Mazatlan, Marcos pasea en su Lamborghini mientras fuma marihuana y Mayve celebra su cumpleaños 24 posando con un bolso Balenciaga de más de 60,000 pesos. Y entre las historias que desaparecen en 24 horas y los comentarios en su propio contenido, los hermanos invitan a participar en “Rifas Premium Entre Amigos”, que este 22 de agosto sortearon 360,000 pesos. Meses antes habían rifado un reloj Rolex, medio millón de pesos, una camioneta y un auto deportivo. En sus redes, Kevin Castro es el principal promotor.

Él, como su hermano, no aparece en ningún expediente del Registro Público del Comercio. Mientras que en la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación no hay ningún permiso otorgado a su nombre, al de sus familiares o sus marcas para hacer las rifas. La autorización de Segob tampoco aparece en su sitio web.

En un breve ejercicio de revisión de las cuentas de los seguidores de los 25 influencers, desde el adolescente de 16 años Adrián Valenzuela Soto, El Pilotito, a Óscar Antonio López Iribe, El Compa Camarón, uno de los veteranos del grupo, abundan los seguidores sin foto de perfil, con cuentas privadas, sin publicaciones o que sólo interactúan colocando un emoji.

Seguir el rastro de las cuentas, de las transacciones y sorteos se dificulta por las propias trampas del algoritmo. “Las plataformas de redes sociales están diseñadas para ser anónimas […] jamás vas a saber desde qué correo se hizo una página o desde qué cuenta personal. Tú como creador estás súper protegido, puedes hacer lo que se te antoje”, dice la persona que trabaja en una agencia.

El problema ya ha sido identificado por autoridades estadounidenses desde hace tiempo. “La creación masiva de identidades falsas y múltiples cuentas digitales permite abrir cuentas bancarias, billeteras virtuales o perfiles en redes sociales, facilitando el movimiento de dinero ilícito y dificultando la trazabilidad”, dice el documento del Departamento del Tesoro National Money Laundering Risk Assessment 2024.

“La operación Last Mileconfirmó que los cárteles de Sinaloa y Jalisco utilizan plataformas de redes sociales —como Facebook, Instagram, TikTok y Snapchat— y aplicaciones de mensajería encriptada para coordinar logística, reclutar vendedores, publicitar drogas y recibir grandes cantidades de dinero”, señala el documento National Drug Threat Assessment 2024 elaborado por la DEA. 

Pero las redes sociales son más que un espacio de ambigüedad legal por donde cruza el dinero ilícito, o un escaparate con símbolos y códigos para comprar drogas; se han transformado, sobre todo, en un vehículo de propaganda que convierte al narcotráfico en una promesa de futuro.

“Las redes sociales se han convertido en terreno fértil para las organizaciones criminales […] TikTok, al ser una red con menor moderación, ha facilitado que el crimen organizado utilice ese espacio para construir nuevas identidades”, dice el informe Nuevas fronteras en el reclutamiento digital elaborado por el Colmex.

El reporte concluye que existen falsos anuncios de empleos que son, en realidad, invitaciones a formar parte del crimen organizado; que los jóvenes adoptan el uso de los emojis para identificarse con un grupo criminal o con otro, y el uso de hashtags con imágenes de artículos de lujo, autos nuevos y un estilo de vida particular, alimenta el misticismo alrededor del narcotráfico y engancha a quienes ven en el crimen un campo de oportunidades que ningún otro lugar ofrece.

Los 25 influencers señalados de financiar al Cártel de Sinaloa tienen tantas cuentas falsas como seguidores, pero también hay cientos de personas reales que les expresan su admiración, su respeto, les desean un futuro próspero y les piden, constantemente, que tengan cuidado. Markitos Toys tiene incluso un corrido compuesto por el Grupo Delta, en su video aparece el corvette color azul que suele manejar y dice: “Este fue en regalo del que ya nombré. Familia y hermanos los que dan poder. No se ocupa mucho para progresar. Piénsenla poquito y lo pueden lograr”.

Fuente: México 5.0