Miles de trabajadores migrantes se han lesionado o perdido la vida para hacer posible la Copa Mundial de la FIFA 2022 en Qatar. Pero la escala de los abusos contra los derechos humanos no termina con la vida de estos trabajadores, ni termina en Qatar.

Mientras las familias en casa lidian con el impacto de perder a sus seres queridos, se enfrentan a un futuro incierto sin un sostén de familia, especialmente los niños. El mes pasado, Human Rights Watch fue testigo de la repatriación de trabajadores fallecidos de Qatar a Nepal, donde los esperaban sus familias.

Ante esta situación, la FIFA confirmó este lunes que “negocia la creación de un fondo de indemnización para los trabajadores migrantes accidentados” en las obras del Mundial-2022 en Catar, al tiempo que su presidente Gianni Infantino trató de nuevo de garantizar el respeto por los derechos humanos durante el torneo.

Interrogado en conferencia de prensa en Doha, el portavoz de la FIFA Bryan Swanson prometió una decisión “en su momento” sobre la idea de crear un fondo de indemnización, exigida por las organizaciones humanitarias y apoyada por patrocinadores y equipos.

La instancia dirigente del fútbol mundial “mantiene un diálogo continuo positivo con la Organización Mundial del Trabajo y la Confederación Sindical Internacional y todas las autoridades competentes en catar sobre iniciativas que beneficiarán a los trabajadores migrantes mucho tiempo después del último partido del Mundial”, declaró Swanson.

Bajo presión de estas organizaciones y ONG, el pequeño emirato del Golfo llevó a cabo en los últimos años reformas laborales, especialmente la creación de un fondo de compensación para los trabajadores que no recibían sus salarios.

En un mensaje en video, Infantino saludó las “reformas revolucionarias de Catar que, en el transcurso de los últimos años y por los años venideros, mejoran la vida de miles de trabajadores”.

Derechos LGBT+

Respondiendo a las preocupaciones sobre el respeto de los derechos de la mujer y de la comunidad LGBT+ durante la competición, Infantino insistió en que “todo el mundo será bienvenido, sean cualesquiera que sean sus orígenes, su nivel social, su religión, su sexo, su orientación sexual o su nacionalidad”.

Este Mundial, en el que Catar ha invertido decenas de miles de millones de dólares y que debería recibir un millón de visitantes, “será el mejor tanto dentro como fuera de los terrenos de juego”, prometió el presidente de la FIFA.

Interrogado sobre las razones por las que la instancia dirigente del fútbol no responde a las críticas sobre los derechos humanos procedentes sobre todo de Europa, el directo de operaciones del Mundial, Colin Smith, aseguró que la FIFA siempre ha sido “clara” y ha apostado “por el diálogo antes que por el boicot”.

“Hemos visto la fuerza del Mundial como catalizador del cambio en la región”, continuó.

Según Smith, se han vendido ya 2,89 millones de entradas de los 3,2 millones disponibles, así como una cifra récord de 240,000 que darán acceso a sus poseedores de un tratamiento VIP.