La revocación de mandato dispuesta  para el próximo domingo ofrece tres escenarios a seguir de cerca. El principal es la CDMX, donde Claudia Sheinbaum busca lograr un nivel de participación que la ratifique como la favorita en el proceso sucesorio del 2024. Los otros se ubican en la periferia pero las motivaciones son similares: Guerrero y Sonora.

Tanto Alfonso Durazo como Félix Salgado quieren lograr participaciones récord en sus estados para seguir alimentando sus proyectos presidenciales. Ambos parten de la misma base: entender que los candidatos del centro se pueden desbarrancar y, llegado ese escenario, ser las mejores alternativas posibles a los ojos de Andrés Manuel López Obrador.

Esta posibilidad, debe decirse, ha ganado fuerza porque se percibe un deterioro de Marcelo Ebrard en el ánimo presidencial. Se cristaliza así la idea de que ahora hay más espacio disponible para buscar el 2024.

Según dio a conocer el portal La Política Online, Durazo quiere conseguir 600 mil votos en su estado, lo cual sería un dato porque son más voluntades de las que él logró en 2021 para ser gobernador.

El gobernador de Sonora agita una idea que está presente en diversos círculos de la 4T: que el estilo y el discurso de Sheinbaum que la favorece en la capital no resuelta extrapolable a otras latitudes del país, fundamentalmente el norte, conservador en sus costumbres y de una fe católica mayoritaria.

Salgado, en tanto, está recorriendo el país desde enero para armar estructuras en las cuales cimentar sus aspiración y para lo mismo se separó de su banca de senador.