El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció este miércoles que dará de plazo hasta finales de octubre para dimitir a los miembros de su Gobierno que quieran contender por otro cargo en las elecciones intermedias de 2021.

“Todos los que tienen aspiraciones para participar como candidatos a las elecciones del año próximo tienen que abandonar el Gobierno lo más pronto posible“, afirmó en su conferencia matutina desde Palacio Nacional, y puso como fecha límite “finales de octubre”.

El mandatario comunicó su decisión al ser cuestionado por la prensa acerca del comportamiento electoralista de algunos funcionarios y decidió atajarlo porque “no se puede mezclar lo partidista con el Gobierno“.

En junio del 2021, se pondrán en juego en México 15 de los 32 gobiernos estatales y se elegirán los 500 escaños de la Cámara de Diputados federal.

Uno de los nombres del Ejecutivo que suena con más fuerza para dejar su cargo y contender a los comicios intermedios es el Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, cuya labor en su ministerio es discutida y podría presentarse a Gobernador de Sonora, su estado natal.

López Obrador no quiso confirmar que ya esté buscando un reemplazo para Durazo, pero recalcó que quien abandone su Gobierno para presentarse a los próximos comicios no será mal visto.

“No se van corridos, eh, no se van mal vistos. Porque es un derecho, como lo expresó el compañero (reportero), aspirar a representar al pueblo. Y yo estoy seguro que los que renuncien con este propósito van a ir a ayudar, es decir, que no son malas personas”, explicó.

El Presidente confirmó que no dará licencia a los que renuncien para optar a cargos de elección popular en 2021, sino que al marcharse no mantendrán “ningún vínculo” con el Gobierno, aunque no cerró la puerta a un regreso en el futuro.

“Lo que no quiero es que a la sombra del Gobierno se promuevan candidaturas, como era antes. Sufrimos mucho nosotros con eso”, detalló el mandatario, que todas las semanas asegura que sufrió un fraude en las presidenciales de 2006 que le apeó del poder en favor del derechista Felipe Calderón.

“No queremos que sea lo mismo de antes, se acabó el fraude electoral. No queremos que se utilice al Gobierno para favorecer a partidos, a candidatos. Tiene que haber elecciones limpias y libres, y nada de manipulación”, zanjó.