Todas las personas secuestradas por Maxim Krivosh esta mañana en la ciudad de Lutsk, en el noroeste de Ucrania, fueron liberadas después de más de 12 horas de cautiverio.

“Lutsk.Todos están a salvo”, escribió en Twitter el ministro de Interior ucraniano, Arsén Avákov.

Avákov continuó brindando información sobre el secuestro mientras se negociaba con el atacantes, y afirmó que las autoridades “hacían todo lo posible para solucionar pacíficamente la situación”.

En tanto, la situación se mantuvo tensa, el secuestrador lanzó primero una granada y posteriormente disparó varias veces contra un dron de la policía y luego lanzó presumiblemente un petardo, según informó el viceministro del Interior, Antón Gueráschenko, al canal de televisión Ukraina24.

Además, el viceministro señaló que el secuestrador no quería darles a los rehenes, entre los cuales había mujeres y niños, comida o agua y tampoco los dejaba salir del autobús.

Antes el presidente del país, Vladimir Zelensky, escribió en Facebook que el suceso ocurrió esta mañana, a las 09:25 h local, cuando la policía recibió un aviso del propio secuestrador.

 

 

El autobús se mantenía en la plaza del Teatro de Lutsk, que fue rodeada por efectivos policiales, señaló el periódico digital ucraniano korrespondent.net.

La Policía pidió a los ciudadanos que no se acercaran a la zona y se quedaran en casa o en sus lugares de trabajo.

Según un portavoz de las fuerzas del orden, citado por la agencia de noticias Ucrinform, el secuestrador publicó sus exigencias en redes sociales.

El viceministro del Interior ucraniano, Antón Gueráschenko, precisó que el secuestrador se presentó como Maxim Plojói (el Malo) cuando llamó a la Policía y que en la red hay un libro firmado por una persona con el mismo nombre, en el que se describe su experiencia en la cárcel y su visión de la vida.

La ciudad de Lutsk, con unos 220 mil habitantes, está a cerca de 60 kilómetros del vértice que forman las fronteras de Ucrania con Polonia y Bielorrusia.