Debido a que el gobierno de México ha generado incertidumbre sobre las reglas del juego en algunos sectores económicos, arriesga la llegada de inversión extranjera, consideró el embajador de Estados Unidos, Christopher Landau.

“Tampoco les puedo mentir, tampoco les puedo decir que es un momento oportuno para invertir en México si se ven cosas muy desalentadoras para la inversión extranjera y en varios sectores obviamente hemos visto cosas preocupantes”, afirmó el representante estadounidense en el país en un foro virtual de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

En ese sentido, señaló que en los últimos meses ha visto un gran esfuerzo ya no para el arribo de nuevas inversiones, sino para preservar las ya existentes.

Landau reconoció que México, como país soberano, tiene todo el derecho de establecer y cambiar sus políticas públicas, pero agregó que también hay que reconocer que esos cambios pueden tener efectos negativos en la inversión.

Comentó también que a pesar de que el gobierno mexicano había prometido no cambiar políticas de administraciones anteriores con las que no estaba de acuerdo, ahora parece dispuesto a modificarlas.

“Para mí algunas de las acciones de los últimos meses, sobre todo en el sector energético, han creado incertidumbre sobre esa promesa del gobierno de respetar lo que se hizo en el pasado y de no cambiar las reglas del juego”, expresó.

“Esperemos que todos podamos llegar a acuerdos y entendimientos en buena fe y de buena voluntad para tratar de resolver esto”.

Pese a lo anterior, el embajador destacó que justo ahora es un “momento dorado” para que la administración federal se decida por atraer inversión extranjera.

“Es un momento dorado para México para atraer inversión extranjera, espero que no lo desperdicien, porque para mí sería una tragedia histórica perder esa oportunidad, y esa ventana no va a estar abierta mucho tiempo más”, dijo.

Al respecto, detalló que en este momento, tras la pandemia de Covid-19 y con la entrada en vigor del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), hay empresarios que buscan reubicar sus plantas y México sería un destino natural.