Sin terminar por completo la primera ola de contagios de COVID-19 ni en el país ni en el Valle de México, el gobierno federal dio por terminada la Fase 3 y dispuso que a partir de este lunes 1 de junio se “pavimente” el camino hacia la nueva normalidad.

Por medio de semáforos estatales, reiteró, se irán reabriendo escalonadamente las diferentes actividades económicas, sociales y educativas del país. No obstante, el virus SARS-CoV-2 no ha dado tregua y hasta la noche de este domingo se registraron 90,664 casos y 9,930 decesos.

Para especialistas consultados por Expansión Política no es momento para iniciar el reinicio de actividades, ya que, como se vio en el primer semáforo presentado el pasado viernes, la epidemia aún está en su etapa de ascenso.

“La nueva normalidad es una ilusión, estamos en medio de la actividad epidémica y creo que el plantear el reinicio de la actividad social en estos momentos es virtualmente suicida, creo que esto puede reactivar, a niveles todavía no vistos, la cantidad de personas enfermas y de muertos”, comenta Malaquías López Cervantes, epidemiólogo e integrante de la Comisión Universitaria para la Atención del Covid-19.

Actualmente, la Ciudad de México, el Estado de México y Baja California siguen concentrando el mayor número de contagios, como desde el inicio de la epidemia, y aunque algunos de los “focos rojos” ya pasaron “el pico” de la curva y van disminuyendo no es así para la mayoría. Incluso, en otras localidades apenas se están prendiendo las alertas.

“No debe nadie confundirse con que la epidemia en el conjunto del país haya llegado a su pico máximo y esté en descenso, no es el caso, no es el caso”, sentenció el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, al explicar que se ha usado el ejemplo de la curva de la capital para hacer las estimaciones.

Pero ni en la Ciudad de México están las condiciones para comenzar la reactivación. La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, comentó que el “semáforo” estaría en rojo, por lo menos hasta el 15 de junio , aunque este lunes se comenzarán a reabrir los parques –de forma limitada– y algunos sectores como la construcción.

El problema de esta “estimación”, al igual que con otras que se han presentado, es que en cualquier momento pueden cambiar y con el relajamiento de las medidas se augura que la epidemia vuelva a retomar intensidad, por lo que la curva se extendería más.

Algunos modelos matemáticos y epidemiológicos pronostican que será en los próximos meses cuando se llegué al acmé de la curva. Un ejercicio de Youyang Gu, científico del MIT de Estados Unidos, plantea que será en agosto, mientras que el monitoreo de la Universidad La Salle sostiene previsiones del 28 de mayo al 23 de junio, cuando se alcance el punto máximo.

Estimación MIT
De acuerdo con el modelo del MIT, sería entre julio y agosto cuando se presenten más casos nuevos de COVID. (Foto: Especial https://covid19-projections.com/mexico )

De acuerdo con López Cervantes, las predicciones que ha podido ver es que será hasta finales de julio que se pudiera tener una “mitigación” del problema, pero a la normalidad “nunca vamos a regresar”, porque aunque baje el número de casos, seguirá habiendo muchos en riesgos, mientras no tengamos vacuna.

Matemáticos y epidemiólogos coinciden que –como se ha visto en otras partes del mundo– el desconfinamiento está provocando nuevos brotes y que se vuelvan a intensificar las medidas sanitarias para control el avance. En México, señalan, todavía no ha terminado si quiera la primera ola.

“Lo que no se puede hacer es reabrir mientras que no se llegue a la estabilización, hasta que digan ‘ya van 15 días que los números no van subiendo’, que estamos seguros que los números no están incrementándose y los números van para abajo, ahora sí podemos lanzar una línea en proyección para ver en qué fecha vamos a poder empezar a hacer las cosas. No es el momento para eso”, afirma Alejandro Macías, infectólogo y excomisionado para atender la epidemia de la Influenza AH1N1 en 2009.

¿Todo listo para la reactivación?

Si bien las autoridades sanitarias han insistido en la necesidad de empezar a reabrir los diferentes sectores económicos debido a las condiciones de la población y las consecuencias que el confinamiento está teniendo, el riesgo es que al retomar las actividades la epidemia genere una situación que se ha tratado de evitar, como lo es el colapso del sistema de salud y la saturación hospitalaria.

El director de Promoción de la Salud, Ricardo Cortés-Alcalá, explicó que esta etapa se trata de una “administración del riesgo”; es decir, balancear las necesidades económicas y el control de la epidemia.

“Si tenemos buena capacidad hospitalaria, no hay muchos contagios, la positividad está bajita, podemos regresar a nuestra actividad; cuando esta positividad empiece a crecer, empiece a crecer el número de casos sospechosos y empiece a ver más hospitalizados, hay que volver a cerrar la puerta de las actividades sociales y económicas, para la velocidad de transmisión y volver a empezar a ver bajar una curva”, detalló.

Una de las preocupaciones de los expertos es que se desconoce cuál es el estado actual de la pandemia y cuál es la población que podría ser inmune y la que es susceptible, debido a que el gobierno se apegó a un sistema de vigilancia que no considera la realización de pruebas masivas como algo útil para la toma de decisiones.

México es de los países que menos pruebas de diagnóstico (PCR) ha hecho, y en la antesala de la reapertura planteó que se harán “encuestas serológicas”, las cuales se realizarían después de que se pase la crisis sanitaria y no durante la reapertura. Esta medida la definirá cada uno de los estados, la CDMX y Jalisco ya adelantaron que incrementarán el número.

Macías Hernández explica que cada test tiene una utilidad distinta durante la epidemia, y ahora, se requiere una mezcla de las dos para precisamente conocer a la población con contagio activo, a la que ya generó anticuerpos y la que es suscepible.

“Hay que hacer una combinación de las dos, es otro momento, no es como el principio, (las pruebas) tienen otra utilidad y el Estado debe facilitar la realización de las pruebas”, señala, al explicar que esto sería importante para medir el riesgo de las empresas.

La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló en un oficio dirigido al gobierno de México, según documentó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), que como dijo Michael J. Ryan el 1 de mayo, “es fundamental que todos los países intensifiquen la vigilancia de COVID-19”.

“El mundo no podrá vencer a este virus hasta que todos los Estados Miembros sean capaces de detectar a los casos sospechoso y de realizarles pruebas, así como de localizar y aislar a los contactos de los enfermos con COVID-19 confirmada. Es la única forma viable de combatir este virus, detener las cadenas de transmisión y permitir que los sistemas de salud hagan frente a la carga adicional de trabajo”.

El papel de los estados

Tras presentarse la primera edición del semáforo, con prácticamente todo el país en riesgo, y ante las dudas de los gobiernos estatales sobre la situación de su reapertura, algunos mandatarios señalaron que la decisión parece estarles trasladando el control de la epidemia a ellos.

De acuerdo con Macías Hernández, aunque la respuesta del gobierno ha sido razonablemente buena considerando lo mal preparado que estaba el sistema de salud y la poca inversión que se tenía en salud, pero ante la impresión de que como nación aún no estamos en la etapa de descenso, las decisiones se tienen que regionalizar y cada estado comenzar a tomar sus decisiones y a hacer sus análisis.

“Un gobernador no puede decir que todo su estado es rojo o es verde o amarillo o naranja, un estado tiene distintas secciones además distintos sectores, el sector educativo, el comercial, el industrial, el de servicios, de los espectáculos y cada uno tendrá que regirse por esa situación en particular”, explica. “Los gobernadores en particular van a tener que ser muy proactivos, van a tener que trabajar para tener la información y para estar guiando las acciones de regreso a la ‘nueva normalidad’”.

En ese contexto, serán las autoridades federales en materia laboral, educativa y de salud quienes dicten los lineamientos generales, pero tocará a las entidades tomar las decisiones, respecto a su población. El control de la epidemia está ahora en su ‘cancha’.