Un emotivo encuentro que esperaron por años, un dolor ahora convertido en alegría pura es el reencuentro entre un inmigrante y su madre, pero otros como Don Blas, quien tiene 26 años lejos de su familia, siguen tristes.
Un emotivo encuentro que esperaron por años, un dolor ahora convertido en alegría pura es el reencuentro entre un inmigrante y su madre, pero otros como Don Blas, quien tiene 26 años lejos de su familia, siguen tristes.