Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, tiene la perspectiva de aguantar muchas crisis durante su gobierno, comentó el analista político y académico mexicano, Jesús Silva-Herzog Márquez.

El profesor de la escuela de gobierno y transformación pública del Tecnológico de Monterrey consideró que el político tabasqueño no será evaluado con misma la severidad que el priista Enrique Peña Nieto ni los panistas Felipe Calderón y Vicente Fox debido a una identificación popular que ninguno de ellos tuvo “ni remotamente”.

“A cualquier presidente se lo hubiera llevado el diablo con la crisis de desabasto de gasolina, y él se proyecta, se levanta”, dijo el autor de La Idiotez de lo Perfecto durante una mesa de análisis con motivo de los 100 días de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El desabasto de combustible golpeó a siete estados del país y provocó compras de pánico durante las primeras semanas de enero, después de que el gobierno mexicano cerrara ductos, como parte de su estrategia contra el robo de petrolíferos. El grupo financiero Citibanamex estimó pérdidas netas por 23,000 millones de pesos (mdp) del Producto Interno Bruto (PIB).

“(AMLO) tiene un colchón que le aguanta a la elección intermedia, por lo menos”, agregó.

Un sondeo en marzo de la encuestadora De las Heras Demotecnia arrojó que 80% de los mexicanos aprueba el desempeño de López Obrador. Parametría informó que el nivel de aprobación presidencial entre la población mexicana se ubicó en 86%.

Resentimiento contra las élites

El reconocimiento popular de López Obrador tiene que ver con “el caldo emocional del planeta”, es decir,  el resentimiento contra las élites, dijo el intelectual mexicano.

Forbes México preguntó a Silva-Herzog Márquez cómo pueden las élites empresariales reconciliarse con los electores y respondió que su conciliación fundamental tiene que ver con sus trabajadores y clientes, y en segundo lugar asumiendo su compromiso con instancias públicas y como referentes del debate público.

“Deben hacerlo con un calendario y asumir que no puede haber resultados inmediatos y ni medibles en términos electorales, pero sí construir una nueva imagen pública a través de esas dos ocupaciones iniciales y después como referentes de las instancias comprometidas con el entorno, con causas como la lucha contra la corrupción”, aconsejó.

El decano de la escuela de ciencias sociales y gobierno del Tecnológico y político,  Alejandro Poiré, consideró que existe una paradoja por parte de la iniciativa privada, que admite que los políticos toman las decisiones más importantes pero, al mismo tiempo, los ven con un profundo desprecio.

El exsecretario de gobernación consideró que no todos los empresarios deben meterse a la política, pero si quieren una política digna, productiva y honesta tendrán que demostrar empatía con los políticos y sus dilemas éticos y morales ante las responsabilidades que tienen.

“No deben acercarse a los políticos para comprarlos, amenazarlos o decirles qué pueden hacer o no, sino reconocer que quieren más políticos que representen a este segmento del electorado”, agregó.

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