Ciudad de México. La cifra fatal de pérdidas humanas en la tragedia de Tlahuelilpan sumaba, hasta la mañana de este sábado, 66 decesos y 76 heridos. El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, lamentó los efectos de la explosión en el ducto Tuxpan-Tula, y confirmó que la estrategia de su gobierno para enfrentar la inseguridad y del delito no se fundamentará en apagar el fuego con fuego, “hay que resolver las causas profundas” que conducen a la población a actuar así.

En conferencia de prensa matutina –que fue convocada en la madrugada de éste sábado-, y tras haberse reunido con el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad; con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez; el general secretario de Defensa Nacional, Crescencio Sandoval; el director de Pemex, Octavio Romero, y el fiscal general, Alejandro Gertz, López Obrador expuso que no habrá persecución del pueblo:

“La decisión que se ha tomado en política de seguridad es atender las causas (de fenómenos sociales como el ocurrido en Tlahuelilpan); esto no es un asunto militar ni policiaco, no se enfrenta con medidas coercitivas, por eso se agravó la situación en el país. Tenemos la convicción de que este es un pueblo bueno, si se llegó a estas prácticas es porque se le abandonó y no se le dio oportunidad de atender sus necesidades básicas. Nosotros vamos a respetar los derechos humanos, no vamos a enfrentar problemas sociales con el uso de la fuerza.

“Con estas lecciones dolorosas, lamentables, la gente va alejarse de estas prácticas, pero primero hay que darle opciones y no usar medidas coercitivas”.

Anoche, en Aguascalientes, el político tabasqueño valoró que, dada la información recibida por su gabinete, era necesario trasladarse al lugar de los hechos y encabezar las acciones de atención a las personas accidentadas y a los familiares de aquellas de perecieron en el sitio de la extracción ilegal de gasolina en el ducto Tuxpan-Tula.

Precisamente en la rueda de prensa celebrada en el Salón de la Tesorería de Palacio Nacional, Omar Fayad dio a conocer el número de víctimas, y los hospitales donde se atiende a los heridos. También desglosó las acciones conjuntas entre su administración y el gobierno federal.

El director general de Pemex, Octavio Romero, expuso que el ducto perforado es un importante abastecedor de gasolina para la región centro del país. A través de esa tubería se conducen 70 mil barriles diarios, y el día de ayer durante la toma ilegal se derramaron alrededor de 10 mil barriles.

También dijo que al conocerse el ilícito se procedió a emprender el protocolo de seguridad “cerrando válvulas, y de una presión de 20 kilogramos, ésta se redujo a 5 y 6 kilogramos”. Además, a lo largo de ese tendido se habían perpetrado actos de robo a manos de huachicoleros.

Por su parte, el general secretario de la Defensa, Crescencio Sandoval, explicó que un grupo de 25 soldados se dirigieron al sitio de la toma de gasolina en Tlahuelilpan, donde se informó en primera instancia la fuerza de la presión hizo brotar chorros del hidrocarburo hasta de cinco y seis metros de altura. También en aquel lugar se concentró una multitud, que el comandante calculó entre 600 a 800 personas.

Los militares que llegaron al sitio, dijo el general Sandoval, no lograron contener a los cientos de habitantes que con cubetas y bidones se concentraban en el lugar de la toma clandestina para acarrear la gasolina. Los elementos del Ejército optaron por retirarse a un costado cuando fueron objeto del reclamo popular.

También el fiscal general, Alejandro Gertz, adujo que el acto perpetrado en aquella población del estado de Hidalgo se tipifica como un delito grave que contempla penas de 20 a 30 años de prisión.

En su intervención, al responder preguntas de los reporteros, el presidente López Obrador manifestó pesar por los sucesos de ayer, y el fondo de subyace manifiesta el abandono de la población:

“Quiero dejar de manifiesto que esto duele mucho, el que estas prácticas se hallan arraigado en los últimos tiempos en nuestro país. Las imágenes de la gente con cubetas, bidones, recipientes para sacar gasolina o diésel es un asunto que desgraciadamente se extendió en todas las zonas…

“Por eso, aunque duele mucho, tenemos que seguir con el plan de acabar con el robo de combustible. No vamos a detenernos en que solo daña materialmente, en lo que pierde la nación por este comercio negro de combustible, sino por la pérdida de vidas humanas. La gente llegó a estas prácticas porque no se le dieron opciones. Nunca se pensó en un programa que atendiera a la gente que participaba en este tipo de actividades”.

Con información de La Jornada

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