En 2012, la medida más amplia de la deuda era de 5.89 billones de pesos y para el cierre de septiembre del 2018 se ubicó en 10.15 billones de pesos.

 

 

 

Uno de los temas en finanzas públicas que deberá manejar con cautela el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es la pesada losa de deuda que le dejó el gobierno de Enrique Peña Nieto, pues si bien en 2017 se redujo, se debe mantener estable para no alertar a los mercados ni a las calificadoras, coincidieron expertos.

“El gobierno de Peña Nieto hizo un mal manejo de la deuda en los primeros cuatro años de gobierno, pues llegó a superar el 50% del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual no se había visto en sexenios pasados”, expuso Manuel Guadarrama coordinador de finanzas públicas del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Cuando Peña Nieto llegó a la silla presidencial en 2012, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público —la medida más amplia de la deuda— era de 5 billones 890,846 millones de pesos y para el cierre de septiembre del 2018 se ubicó en 10 billones 158,817 millones de pesos, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Guadarrama comentó que el problema de haberse endeudado es que no se reflejó en mayor inversión pública, a pesar de que el gobierno federal también registró cada año excedentes por ingresos.

“De 2013 a 2017 los ingresos del gobierno federal han variado por arriba del 10%, lo cual es un margen importante de excedentes (…) pero se dejó de invertir el 23% en inversión pública en dicho periodo; mientras que el gasto corriente sigue creciendo por presiones como las pensiones”.

Como proporción del PIB, la deuda con Peña Nieto pasó de 36% del PIB en 2012 a 44.1% en 2017; al cierre del tercer trimestre del 2018 se ubicó en 43.5%, según datos de Hacienda.

“Sí fue una buena noticia que se redujera la deuda en 2017. El gran reto para el siguiente gobierno es mantenerla en ese nivel”, resaltó el especialista del IMCO.

Efecto: mayor pago de intereses

Alfredo Elizondo, investigador de GESOC —organismo que realiza el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales— subrayó que, como efecto de este alto endeudamiento, el gobierno de López Obrador tendrá que pagar más de 700,000 millones de pesos por el costo financiero de la deuda, que se refiere al pago de intereses, comisiones y amortizaciones de la deuda.

Sería el monto más alto que se haya pagado desde 1990, año hasta donde tiene registro la SHCP; además, representaría más del 3% del PIB.

A su parecer el golpe más severo para la administración de Peña Nieto fue el 2015 por la caída en los precios del petróleo a nivel mundial, lo que afectó a los ingresos presupuestarios.

“Los ingresos petroleros aportaban alrededor del 30% de los ingresos totales del gobierno federal. A partir de ese año, vimos cómo se fue incrementando el gasto (…) el gobierno no supo reaccionar a tiempo y de forma adecuada y vimos el crecimiento de deuda en diez puntos del PIB”.

Elizondo calificó como “mediocre” el manejo de las finanzas públicas, sobre todo porque en los Paquetes Económicos se prometieron muchas cosas que al final del año no se cumplieron.

Deuda no es tan alta: Urzúa

En su segunda conferencia de prensa, el futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa coincidió con el discurso de sus antecesores (José Antonio Meade y José Antonio González Anaya) de que la deuda del país no es tan alta a comparación de otros países.

“La deuda en México no es tan grande como en otros países. En Estados Unidos representa casi el 80% del PIB, en Japón debe ser alrededor de 200% del PIB. En este momento la deuda de México está en 43.5% del PIB, nosotros pensamos rondar por ese monto y estabilizarla”, aseguró.

A su parecer, México se encuentra con una situación financiera favorable o al menos no con tantos problemas como los de Italia u otros países emergentes como Turquía.

Con respecto a los comentarios de que se ha hecho un buen manejo macroeconómico, los analistas del IMCO y de GESOC coincidieron en que se debió más por la política monetaria del Banco de México (Banxico) y no por un buen manejo de la política fiscal.

“Sí hubo un buen manejo macroeconómico, pero no tanto por el gobierno federal, sino por el Banco de México que ha tenido un papel importante en el manejo de los fondos estabilizadores, la tasa de interés y la inflación”, expuso Guadarrama.

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