Los factores de ocupación hospitalaria dependen del gobierno y de elementos como la inseguridad, refiere la que es una de las mayores operadoras de hospitales bajo este esquema.

 

 

 

 

Los esquemas de Asociación Pública-Privada (APP) son complejos y, en cierto sentido, difíciles de explicar, por eso puede haber ciertas dudas sobre ellos entre la población, pero sería un error prescindir de ellos, más bien hay que utilizarlos más, afirma José Manuel Fortes, director de Infraestructura de Marhnos, “son un excelente mecanismo para construir y operar infraestructura de calidad, en un contexto de restricciones presupuestales. Sirven también para reducir la corrupción, porque hay muchos controles en la construcción y en la operación. La vigilancia incluye a muchas dependencias, con varios criterios. La supervisión se da a lo largo del tiempo”, asegura el ejecutivo de la empresa: “Son mejorables, por supuesto, es claro que el reto es explicar mejor cómo funcionan. Esto podría generar más confianza o reducir la desconfianza”.

México es el tercer país con más proyectos financiados a través de APP. Sólo superado por Inglaterra, el país donde se “inventa” este mecanismo y España. Grupo Marhnos es una de las empresas mexicanas que más ha utilizado este esquema. Ha hecho para el gobierno edificios administrativos, carreteras y hospitales. Ha hecho también APP fuera de México, entre ellos una carretera en Guatemala. “Es necesario reconocer que los APP han evolucionado con el tiempo. En una década, hemos aprendido mucho y ese aprendizaje se refleja en proyectos que funcionan mejor para todos”, dice Íñigo Mariscal Servitje, copresidente de Marhnos.

Este empresario define así los beneficios para las partes: “El gobierno puede lograr la construcción y equipamiento total de los hospitales con una inversión de 0% en la primera etapa (…) su gasto arranca cuando el hospital empieza a operar. Los médicos que dirigen los hospitales pueden concentrarse en los aspectos médicos de su trabajo y descargar la parte de mantenimiento y operación en un tercero. Las empresas obtienen una rentabilidad interesante, no excesiva, que está acotada por la competencia y por las reglas que ponen diferentes dependencias. Los usuarios tienen hospitales mejor equipados y con mucho mejor mantenimiento”.

Por otro lado, los incentivos están alineados hacia la eficiencia de los proyectos, destaca, pues cualquier sobrecosto o sobredimensionamiento de las obras erosiona la rentabilidad para el operador.

Este grupo constructor ha desarrollado dos proyectos de hospitales que han logrado reconocimiento por su esquema financiero, un centro médico en Ciudad Victoria, Tamaulipas, que recibió una distinción por parte del Banco Mundial, y el de Tlalnepantla, que fue galardonado por Proyect Finance. Respecto a los señalamientos que hace un reportaje de Mexicanos contra la Corrupción por ineficiencias en la implementación del esquema de APP, José Manuel Fortes dice: “Es importante poner las cosas en perspectiva: no se puede descalificar las APP, a partir del factor de ocupación en hospitales de alta especialidad. La ocupación en algunas zonas es consecuencia de la inseguridad, que entre otras cosas implica dificultad para atraer personal médico (…) en cualquier caso, la ocupación depende del sector salud (…) hay que tener cuidado de no confundir los servicios clínicos y médicos que presta personal contratado por el Estado de los servicios administrativos y de mantenimiento que corresponden a las empresas desarrolladoras de la APP”.

Los próximos meses serán clave para la definición del modelo de financiamiento de la infraestructura del sector salud. “Las APP pueden ayudar a abatir el rezago y a modernizar la red de hospitales. Ofrecen una mejor relación costo-beneficio”, argumenta José Manuel Fortes. El ejecutivo de Marhnos pone el caso de un hospital que costaría 10,200 millones a lo largo de 25 años con APP y alrededor de 13,000 millones con un esquema convencional de asignación de obra. Fortes advierte: “Ojo, la comparación debe hacerse considerando todos los gastos de operación del hospital en un periodo de 25 años. No es correcto hacerla considerando sólo el costo de construir el hospital en un caso y en el otro el costo de construcción, operación y mantenimiento durante 25 años”.

SOURCE: El Economista

Leave a Reply

Your email address will not be published.