El pasado sábado 11 de agosto llegó a tierras sonorenses, para inciar su montaje  en el Centro de Visitantes de la Zona Arqueológica Cerro de Trincheras, en la región del desierto de Sonora, a más de 200 kilómetros de Hermosillo. La exposición abrirá al público el 30 de agosto.

La osamenta original de mamut compuesta por 132 piezas, 120 originales y 12 recreadas, montada en pie y acompañada con gráficos que detallan la existencia en su pasado prehistórico, es procedente de la Cuenca de México, fue rescatada, estudiada y ahora conservada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En la población de Trincheras sólo hay escuelas de educación básica, una telesecundaria y un telebachillerato comunitario Cecytes. Con la apertura de la zona arqueológica en 2011, se generó la posibilidad de que la región contara con un espacio cultural de vocación educativa: el Centro de Visitantes está cumpliendo con ese fin. Es un foro que se ha ido construyendo con la participación de toda la comunidad.

A la par de la investigación, en Cerro de Trincheras el INAH trabaja un nuevo modelo interpretativo con el cual ha contribuido a fortalecer el tejido social de una población que ha sido víctima de la violencia, y ha logrado incidir con éxito sobre la necesidad de preservar el patrimonio como parte de su identidad.

Procedente de lo que fueron las orillas del lago Xaltocan, en el Estado de México, también en 1995 el Mamut de Ecatepec era montado para exhibirse de manera permanente en el Centro Comunitario. Su rescate fue realizado gracias a la comunidad que reportó el hallazgo al INAH, lográndose un exitoso rescate, pues el ejemplar conservó 80 por ciento de su esqueleto.

Al igual que en el poblado de Trincheras con su zona arqueológica, la participación directa de la comunidad de Ecatepec generó un ánimo de pertenencia con el ejemplar de mamut hasta convertirse en ícono del Centro Comunitario y su entorno social.

Del 30 de agosto al 28 de octubre de 2018, la población de Trincheras, especialista en la elaboración del rústico pero delicioso queso “cocido”, importante fuente de ingresos extra a sus labores de ganadería, trabajo en minas y comercio a menor escala, tendrá la oportunidad, por primera vez, de apreciar de cerca el esqueleto del gigante de la Era de Hielo, al igual que toda la población de Sonora, en especial el público infantil y juvenil con la idea de que encuentre en la cultura y la ciencia una opción de futuro.

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