gabriel-contrerasSao Paulo.- El cuartel general donde despacha Gabriel Contreras en Futurecom es una pequeña oficina de dos por dos metros cuadrados de paneles blancos sin techo que se pierde en un rincón de esta enorme expo, que además se mantiene como el evento de nuevas tecnologías y de telecomunicaciones más importante para ambas industrias en América Latina, aún con la severa crisis económica que golpea a los brasileños.

Pero hasta allí llegan los colegas reguladores de otros países a saludar al jefe del IFT para preguntarle por la experiencia mexicana de cómo ha sido regular a cuatro multinacionales de la telefonía y la TV abierta, a felicitarlo por el encendido anoche de una nueva señal nacional de televisión en México, la primera que se ha logrado en el continente en casi cincuenta años luego de una reforma constitucional; también van a preguntar por las licitaciones que vienen de espectro en radio, TV e Internet y finalmente está la prensa regional que lo espera en dos asientos afuera de su puerta, mientras que adentro dos personas escuchan las preguntas, lo siguen a donde va y saben con quién se reúne durante su gira de una semana por Brasil.

Cordialmente invita a pasar a quien lo ha esperado treinta minutos afuera y le ofrece una de las dos sillas que se ven en ese momento en su improvisada oficina de Sao Paulo, nada en común con su despacho de la Ciudad de México, donde, por cierto, existe un mirador a donde sale a airear los pensamientos que tiene sobre sus regulados.

Ofrece y toma agua, dos vasos; dice que tiene sed, pero se le nota saciado por el encendido de Imagen TV, que aunque no pudo mirarlo en directo anoche en su hotel por la mala señal de su celular aquí, está orgulloso del trabajo de los 1,200 funcionarios que integran el IFT y eso se lo han hecho notar distintos actores de la industria en Futurecom desde el lunes por la mañana. Previo a la entrevista con este medio, acababa de reunirse con el presidente de Opsitel, el equivalente del IFT en Perú, Gonzalo Martín Ruiz Díaz.

— Comisionado, gracias por el tiempo. ¿Cómo le está yendo en sus reuniones? Acaba de salir sonriente su colega de Perú; parece que tienen una buena relación…

— Estábamos firmando un convenio de colaboración con los peruanos. Es curioso: hacemos lo mismo y con los mismos -IFT y Opsitel regulan a AMX y a Telefónica-. Hay una nueva visión; hay una nueva ola de regulación en la región y creo que hemos podido construir una muy buena relación con todos.

— Anoche, aunque nos lo perdimos, se encendió un nuevo canal de televisión en México con 42 estaciones. Es resultado de una licitación y también la primera señal nacional que se logra en más de 40 años en América Latina luego de varios intentos y además el primer logro del IFT en televisión tras la reforma, aun cuando su camino fue muy complicado. ¿Qué experiencia le deja a usted?

— Sin duda alguna es una muy buena noticia para todos. La TV abierta sigue siendo de consumo masivo, incluso la televisión abierta se sigue viendo en la TV restringida. El hecho de que tengamos una nueva cadena de televisión es buena noticia por muchas razones: que tenemos un nuevo medio por el que a través ejerceremos nuestros derechos, como el derecho a la información y a la libertad de expresión, pero también tenemos un mercado en el que va haber más competencia y eso es muy positivo para el país. La TV significa un mercado de publicidad, al mismo tiempo que significa mayor oferta programática y al mismo tiempo que también significa una nueva plataforma donde ejercer esos derechos.

Hay un ambiente de mucha satisfacción, porque es un resultado más visible de la reforma. La reforma se ve. Estamos trabajando todos los días, concentrados en que nuestros actos tengan una repercusión directa en los usuarios y es muy satisfactorio ver cómo un proceso muy complejo para el instituto finalmente tiene un resultado cuando prendes la tele. Es un orgullo como reguladores, porque nos anima a seguir haciendo lo que tenemos que hacer. Estamos en este momento con otra licitación histórica que nunca había tenido lugar en el país, que es la licitación de radio.

— Al respecto de licitaciones, ¿qué puede opinar sobre que esta no fue una licitación, la de TV, que dio peso a la pluralidad, sino a la cobertura, incluso a los recursos y que los efectos que se deriven los veremos pronto en la pantalla del nuevo canal?

— Nosotros cumplimos a cabalidad el deber constitucional. Recordemos que la cadena de TV bien fue por mandato constitucional. El criterio para asignar quién ganaba la licitación era, primero que otra cosa, la cobertura y después la oferta económica. En el caso de Cadenatres, ellos apostaron por la máxima cobertura posible: 143 plazas del espectro radioeléctrico y fue lo que los hizo el ganador.

La pluralidad es un criterio muy complejo. Es un criterio que ha implicado para los reguladores en el mundo muchas dificultades, a efecto de cuantificar cuándo tenemos un contenido más plural. Para el caso de México nosotros quisimos privilegiar la cobertura porque era un elemento explícito en la propia reforma constitucional. Pero además, algo muy importante: no podíamos imponer una carga regulatoria al entrante respecto a los incumbentes. Necesitábamos asegurarnos que las personas que entraron a competir a este mercado no lo hicieran con una carga en su contra, sino en igualdad de circunstancias a competir con los que ya estaban.

— En materia de espectro tengo una duda: las licitaciones para nuevas estaciones de radio y TV han desatado una polémica. La industria ha criticado las acciones del regulador al respecto. Pero… ¿Y si Radio Centro finalmente hubiera concretado su cadena de TV y pagando entonces lo que ofreció, no habría elevado bastante eso los precios de espectro en la licitación actual y entonces habría sido la misma industria la que definió el costo de comprar frecuencias?

— Ahora ya no tiene sentido especular sobre lo que hubiera sucedido. Pero los hechos demuestran que hubo apetito por una cadena nacional. Ese precio en contraprestación fue pagado y ayer, afortunadamente, inició sus transmisiones. Nuestra tarea como regulador es poner a disposición del mercado los insumos para competir, sobre todo cuando hay demanda por esos insumos.

Lo que estamos haciendo ahora con la licitación de radio es poner espectro a disposición del mercado. Será el mercado el que decida si hay lugar para competir. Es posible que algunas plazas se muestren muy competidas y es posible que se declaren desiertas otras plazas. Pero eso no significará que el regulador haya hecho mal su trabajo. La tarea del regulador es que ante una demanda revelada se ponga insumo para competir a disposición del mercado y eso es lo que estamos haciendo y vamos a hacer tanto en radio como en televisión.

— Es posible que este día el IFT tenga un nuevo comisionado, esto si el Senado ratifica hoy que Javier Juárez Mojica sea el nuevo miembro del pleno. Pero en todo este tiempo el hecho de que un comisionado, usted, ejerciera su voto de calidad ante la ausencia de otro durante casi un año, significaría para terceros que las resoluciones se habrían resultado de otra manera… ¿Qué puede opinar? ¿Gabriel Contreras influye más?

— El diseño constitucional que tiene el Instituto es el de un cuerpo colegiado. Las decisiones son las de un cuerpo colegiado y se asume, por supuesto, que no sean por unanimidad y se asume que va haber siete comisionados que van a discutir; que cada uno de los siete va a aportar su experiencia, su visión de las cosas y su voto para resolver cualquier asunto, ya sea un asunto entre concesionarios, un asunto de política pública, un asunto regulatorio o incluso una sanción. Si descontamos que eso va a pasar, si asumimos que las decisiones se toman por mayoría, las reglas del juego son muy claras, es la mayoría la que va determinar qué va a hacer en cada caso y hay un principio de supervivencia del órgano: no se puede obstaculizar, no se puede frenar la actuación administrativa por la falta de nombramientos y la regla que escogió la ley, es que en caso de empate, ante la ausencia de uno de los comisionados prevalece el voto de calidad del presidente. Es una regla que está allí desde antes que se generara la vacante y es un principio de supervivencia de la actuación administrativa. De otra forma, tendría que esperar el cuerpo colegiado plenamente integrado para resolver cada caso.

— ¿Qué puede platicar el jefe del IFT al respecto de si fue o no una maniobra la decisión de postergar la licitación de la banda de los 2.5 GHz? ¿Tiene algo que ver con la red compartida?

— El IFT ha hecho su trabajo para incrementar la disponibilidad de espectro radioeléctrico en el mercado, desde su creación y hasta ahora, se ha incrementado en casi 40% el espectro para tecnologías móviles. En ese contexto, también como autoridad en materia de competencia económica, tiene el mandato de asegurar la administración más eficiente del espectro radioeléctrico y eso implica que se haga en un entorno de competencia. Si vemos lo que ha pasado con la banda del 2.5 GHz, se tomó la decisión de exclusivamente de postergarla no más de un año el inicio de la licitación.

Estamos convencidos de que esto va a ser algo favorable para el mercado; no se ha tomado la decisión sobre cuántos megahertz se van a licitar o cómo se va a licitar, pero estamos convencidos de que la licitación que se tome es mejor hacerla una vez que haya certidumbre sobre el nuevo operador en el mercado. Si puede utilizar o si no es atractiva la utilización de la banda para la red mayorista es algo que se va definir después. También, si van a haber topes para los actuales competidores.

Lo importante aquí es asegurarnos que se haga una vez que esté reconfigurado nuestro mercado. Postergar un año la licitación del 2.5 GHz, en el contexto de que hemos incrementado en 40% la capacidad espectral nos parece que no hace absolutamente ninguna diferencia y sí, por un lado ayuda a privilegiar un mandato constitucional que es fomentar la máxima concurrencia en los procesos licitatorios en un bien tan escaso como lo es el espectro radioeléctrico.

—Presidente, se acaban los 15 minutos que acordamos; ya van casi 17… Entonces: ¿qué le parece a usted que la industria mantenga un tono de preocupación ante el IFT por las licitaciones? Se habla de que ha divulgado más de 40,000 spots llamando al diálogo con el regulador. ¿Es así?

— Nuestra tarea es regular en beneficio de los usuarios y audiencias. Nuestra tarea es regular para que haya competencia en el mercado. No esperamos que sea cómodo para nuestros regulados. No esperamos que nos levantemos todos los días con buenas noticias en la prensa aplaudiendo al árbitro de la cancha.

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