nicolas-alvaradoCiudad de México 15 de septiembre del 2016 (MR).- Nicolás Alvarado vive días aciagos, pero se mantiene en lo dicho. Tras su escandalosa salida de TV UNAM, tan escandalosa como un traje de lentejuelas de Juan Gabriel, se aferra al humor, se abraza a su esposa, Eunice, y defiende su derecho a ser políticamente incorrecto. ¿Y el Conapred? Tiene que actualizarse, advierte.

 

¿Mantienes tu texto en todas sus palabras?

En todas y cada una.

Entonces, ¿te consideras clasista?

En alguna medida, sí; ¿tú no?

 

¿A qué te refieres?

A que somos el resultado de nuestra posición de clase, de nuestra novela familiar, de nuestras ideas políticas. A que vivo en la Condesa, como en Lardo, tengo un bulldog francés, y eso me marca. ¿Yo quiero ser clasista? ¡No! Tengo amigos de todos los estratos de la sociedad.

 

¿No te perdonan ser quien eres?

¿No te parece que hay un extraordinario clasismo en todas las críticas de las que fui objeto a mi llegada a TV UNAM? Del clasismo somos víctimas todos. ¿”Señora de Las Lomas” no es una categorización clasista? ¿No es reduccionista?

 

¿Por qué hemos caído en este puritanismo político?

La corrección política se ha vuelto una manera fácil de resolver problemas complejos. También hay vacíos legales, pues la legislación contra la discriminación no contempla excepciones, matices.

 

Pocos saben que fuiste muy cercano a Gilberto Rincón Gallardo, fundador del Conapred…

Mucho. De hecho, fui de los fundadores del Conapred, es decir, fui miembro de la Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación, que es el antecesor directo.

 

¿Qué te habría dicho él de la polémica por tus comentarios sobre Juan Gabriel?

Que quién me manda ser funcionario público.

 

Te metiste en un buen lío…

Me metí en un mal lío.

 

¿Te metiste o te metieron?

Me metí, por irme a dirigir TV UNAM. Mi naturaleza es la de un escritor, un productor, un creador, un intelectual público, un periodista. Debí seguir trabajando desde esa trinchera.

 

¿Por qué aceptaste dirigir TV UNAM?

TV UNAM producía sólo cuatro horas a la semana, no tenía una vida digital, no hablaba de la universidad. Me parecía un reto muy grande y atractivo hacer un proyecto a la altura no sólo de la UNAM, sino de mis expectativas como productor de televisión.

 

¿Qué te falta para ser funcionario público?

Soy un espléndido técnico, pero soy un mal político. No tengo la capacidad de privilegiar mi situación de funcionario público por encima de mis ideas o de mis proyectos. Un buen político se autocensura.

 

¿Prefieres ser un provocador que un funcionario?

Mil veces. ¡No puedo evitar pensar! Todo el tiempo me atacan ideas y me parece que es importante ponerlas en el papel o en la pantalla (ya son casi lo mismo el papel y la pantalla). Me parece importante contribuir al debate.

 

¿Te consideras linchado?

Sí. Por una turba anónima.

 

Hasta el Conapred abrió un expediente en tu contra…

Hay un problema grave de diseño institucional porque cuando se creó no existían redes sociales, y éstas han cambiado el juego de manera muy importante. El Conapred no se ha actualizado.

 

¿Qué cambio requiere?

Tiene que pensar de otra manera. Hay una cosa importante: no he sido notificado de ninguna recomendación de Conapred en mi contra. Ni Conapred ni la UNAM jamás me pasaron documento oficial sobre medidas cautelares ni sobre sanción, queja o juicio alguno.

 

Aquí hay un aspecto personal, ¿qué tanto pesa el hecho de que la presidenta de Conapred, Alexandra Haas, sea una de tus mejores amigas?

Ese no es un tema para los medios de comunicación, es un tema de mi vida personal.

 

¿Te dolió más?

No lo sé, bueno, yo creo que Alexandra y yo no tomaremos café en un rato.

 

Dijiste que te disculpabas del momento, no del contenido del artículo. ¿A qué te refieres?

A que yo no usé las palabras “jotas” ni “nacas” de manera discriminatoria. Son categorías antropológicas que obedecen a un fenómeno de apropiación del lenguaje muy frecuente en grupos vulnerados. La reapropiación de la palabra “jotas” o el verbo “jotear” por parte de la comunidad gay, y la reapropiación de la palabra “naco” por parte de las clases populares, tienen un proceso muy similar a la reapropiación de la palabra nigger por parte de los negros en Estados Unidos.

 

Da la impresión de que quienes te condenaron, no te leyeron, porque el texto al final no era anti-Juanga…

Era un elogio de Juan Gabriel. Déjame recurrir al término del sospechosismo: si yo sin publicar ese texto hubiera instrumentado la producción de un programa sobre Juan Gabriel en TV UNAM, por académico y culto que fuera, que lo fue, entonces habría sido condenado de estar imponiendo la agenda populachera de Televisa a la televisora universitaria. Sabemos que hubiera sido así.

 

¿Te tiró Twitter?

Twitter lo que hace es poner en el mismo plano todas las opiniones, eso es preocupante. No estoy pugnando por una censura ni cosa que se le parezca…

 

¿Estás pidiendo la regulación de Twitter?

Estoy preguntándome si habría que regularlo o no, y no lo sé. En Facebook es posible reportar abusos, ¿en Twitter es posible reportar abusos? Creo que no. No tengo Twitter, no tengo Facebook, me felicito todas las mañanas por ello, ¡y hoy más!

 

¿Valió la pena todo esto?

He tenido mejores semanas, lo confieso. Valió la pena, aunque el costo fue muy alto. El costo emocional para mi mujer, para mi madre, para mi equipo, para mis amigos… voy a decir una cosa que probablemente dé risa, pero para mi perro y para mi gato, que no se la han pasado bien esta semana tampoco, ha sido alto. No creo que hubiéramos merecido pagarlo, pero lo pagamos.

 

¿Qué divide el humor de la discriminación?

La intención.

 

¿Cómo saber si algo tiene la intención de discriminar?

No hay manera de saberlo. Los textos admiten múltiples lecturas, tantas como lectores tengan. Hay lectores calificados y hay lectores no calificados, a partir de una trayectoria académica y profesional.

 

¿Y qué hizo Conapred?

Me parece digno de debate si un texto que usa las palabras “joto” y “naco” es discriminatorio o no. Creo que en un país democrático habría un debido proceso, pero yo no he recibido ninguna comunicación de ellos. Lo que ha hecho Conapred, lo ha hecho en los medios de comunicación.

 

¿Vamos hacia la dictadura de lo políticamente correcto?

Mi tarea de ahora en adelante será cuestionar eso. Cuando digo cuestionarlo no es combatirlo: que a la gente le griten “puto” en la calle no está padre. Eso es algo que combate la corrección política y me parece bien. Pero en democracia todo necesita acotamiento, también la corrección política.

 

¿Cómo defines “naco”?

Es aquello que es ostentoso al punto de la agresión. La naquez de Juan Gabriel, de sus atuendos, era oronda, era desafiante. Si algo quiso hacer Juan Gabriel, a mi juicio como lector, era reivindicar la cultura gay y reivindicar la cultura popular, a partir de la ostentación agresiva de ambas.

 

Dame un ejemplo de naco que no sea Juan Gabriel.

Paris Hilton es una naca.

 

¿Y qué es un joto?

Alguien que jotea. Para mí la traducción de joto es camp. Es una categoría cultural que inaugura, digamos, el submundo intelectual de la élite neoyorquina en los años 30. Jotear es hacer ostentación oronda de amaneramientos, afectaciones, modos y estilos propios de la cultura gay, como una estrategia teatralizante de desafío del underground al mainstream. Para mí eso es jotear, para muchos amigos gays, eso es jotear. Esa es la lectura que yo quería usar en ese texto. No sé si no se entendió o si no se leyó. Empiezo a pensar lo segundo.

 

¿Qué libro le recomendarías a la presidenta del Conapred?

No le recomendaría nada. No tendría contacto con ella para recomendarle un libro.

 

¿Te gusta ser políticamente incorrecto?

No puedo evitarlo. Ya se vio, ¿no? Jajajaja.

 

CINCO DATOS

1. Comenzó a leer (“descifrar palabras”) a los 3 años. Hoy, tiene 41.

2. A los 14 años, comenzó a hacer reseñas de hoteles de lujo en ABC Radio.

3. Ha sido conductor de La dichosa palabra y ReVerso, en Canal 22; comentarista cultural en Televisa y director de la revista El Huevo.

4. Es autor de los libros Con M de México, un alfabeto delirante y La Ley de Lavoisier.

5. Fue productor asociado del festival teatral DramaFest, al que renunció para integrarse a TV UNAM en enero.

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